Mientras, Ra –Atum continuó
creando. Así apareció el dios más sabio, Thot. Al ver a Nut, sintió lástima por
ella. Decidió ayudarla. Por eso inventó las damas y desafió a los demás dioses apostando tiempo.
Ganó cinco días. Hay que recordar que Ra-Atum había organizado el año en
trescientos sesenta días y que no permitía que en ninguno de ellos Nut diera a
luz. Sin embargo, Thot sumó sus ganancias (esos cinco días), que no entraban en
la maldición del gran dios. Por fin la bella Nut pudo dar a luz.
El primero en nacer fue Osiris.
Al día siguiente, Heroeris. En el tercero, con grandes dolores, Net dio a luz a
Seth. Los dos siguientes a Isis y
Neftis.
Osiris se había enamorado de la
inteligente y valiente diosa de la magia, su hermana Isis, cuando todavía
estaban en el vientre de Net. Sus
hermanos Seth y la dulce Neftis también se casaron, pero más por envidia que
por amor. Y es que Seth odiaba a su hermano por haber nacido en primer lugar y
tener la potestad de reinar.
Así ya estaba la nómina de los
nueve dioses que formarían la
Enéada : Ra-Atum, Shut, Tefnet, Geb, Nut, Osiris, Isis, Seth y
Neftis.







