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martes, 23 de julio de 2013

ORIGEN DE LA PALABRA "TESTIFICAR"

Como muchos vocablos de nuestra lengua, la palabra "testificar" procede del latín. Pero vamos a concretar un poco.

Siempre hemos visto cómo en los juicios se jura decir la verdad por la Biblia. Obviamente, en la mayor parte de la historia del Imperio Romano esto resultaba imposible. ¿Cómo se indicaba, entonces, que lo que se afirmaba era cierto? Los romanos se agarraban los testículos y juraban decir la verdad por ellos. De esa raíz procede "testificar".


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miércoles, 10 de abril de 2013

sábado, 22 de diciembre de 2012

INTENSIVOS DE INGLÉS

Os traigo información interesante en un momento en que el conocimiento de idiomas otorga la diferencia cuando se lucha por un puesto de trabajo. Y como  entre los mortales no hay mucho dinero, necesitamos que nos enseñen rápido y pagando poco. Aprovechad esta oferta de Navidad que nos ofrece la academia @prueba.






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martes, 17 de abril de 2012

“MOLA”: UNA PALABRA ANCIANA.




Parece que nuestra palabra “mola”, de la jerga juvenil,  no es tan novedosa como creen los usuarios que quieren diferenciarse de sus mayores. De hecho se aleja bastante en el tiempo.

 Algunos expertos consideran que procede del término moly  que aparece en La Odisea cuando la nave de Odiseo (en latín Ulises, el inteligente guerrero al que se le ocurre la idea del caballo de Troya) llega a la isla de Circe, quien, tras un banquete convierte en cerdos a los hombres del protagonista (Canto X). Hermes entrega al héroe una extraña planta divina que contrarresta el embrujo de Circe.

De modo que esta hierba divina y sagrada para los griegos ha originado la expresión de admiración en varias lenguas, como mola en la nuestra.
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jueves, 8 de marzo de 2012

¿SEXISMO EN LA LENGUA O IGNORANCIA DEL USUARIO?


De "Sinenergia sin control"
Hoy, Día de la Mujer (como dice una amiga, “trabajadora” sobra, ya es muy triste que nos tengan que poner un día) me ha venido a la mente una polémica que ahora está de moda: el sexismo en la lengua. Personalmente me parece, como cualquier moda, una patraña inventada por políticos e ignorantes que quieren hacer olvidar la lucha real contra la desigualdad a la vez que aparentan un progresismo fingido. Así, tenemos a la sociedad manipulada hablando de manera ridícula y contra la economía del lenguaje, así como rompiendo las máxima de manera y relevancia: ciudadanos y ciudadanas;  españoles y españolas; alumnos y alumnas (cuando un discurso comienza así, me pongo en guardia al identificar un instrumento de manipulación). Todo esto seguido por una serie de adjetivación repetida en masculino y en femenino. Solo falta algo así como:que sean felices y "felizas". Ese es el ridículo que se está haciendo por confundir lo que es género (un mecanismo de organización lingüística) con el sexo. Esto, que es lo primero que se enseña en la escuela cuando se habla del sustantivo, parece olvidado por los adultos. Unos, de manera voluntaria; otros, arrastrados por uno de los grandes problemas de nuestra sociedad: la manipulación. Y existe la absurda idea de que  si no dices “alumnos y alumnas” o, incluso, “alumn@s” resultas un retrógrado en vez de respetar la lógica lingüística y de mostrar conocimientos básicos de nuestro idioma.

 Pues sí, se le está dando más importancia al empleo de esa retórica aparente que al hecho del problema de la mujer aún en plena sociedad del XXI. De modo que tenemos “políticos” que emplean dichas flores vacías, mientras permiten e impulsan el despido de la mujer por embarazo o la desigualdad salarial por una misma tarea. Pero ya hemos visto en otro artículo que España sigue contagiada por esa enfermedad de dejarse despistar por el poderoso con juegos de manos. Sin embargo, lo peor es que las que dicen ser feministas defienden esta estrategia de lo políticamente correcto, dejando en ridículo su labor y la de otros grupos que verdaderamente se preocupan por equiparar derechos.

Parece que la manipulación ha conseguido uno de sus objetivos, como afirma Chomsky: apartar la vista de lo realmente importante. En cada uno de nosotros está caer en esa trampa o no.


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martes, 21 de febrero de 2012

EL GRUPO DE OCHO SÍLABAS COMO USUAL EN LA PROSODIA CASTELLANA.



Ya indicaron algunos estudiosos, como Lapesa y Blecua, que el hablante castellano solía hacer una pausa para respirar cada ocho sílabas. De aquí que los primeros textos literarios creados por el pueblo durante la Edad Media se formaran por octosílabos (o por versos menores) o por versos del dieciséis con una leve pausa en medio (la cesura de los cantares de gesta). Causa también de que los intentos tanto de Imperial como del Marqués de Santillana por introducir el endecasílabo durante el XV chirriaran para los oídos poco acostumbrados de los castellanos.

Puede parecerle, querido lector, que esto no tiene ni pies ni cabeza. Sin embargo, es fácil de comprobar, especialmente si la víctima de nuestro experimento no está avisada. ¿Ha  escuchado a la gente que pide en el metro, curiosamente, repitiendo el mismo ritmillo? Pruebe en contar las sílabas que forman cada grupo fónico –de pausa a pausa-; comprobará que lo que le indico es cierto. Pero recuerde que debe unir las vocales de final de palabra con las de inicio, pues las pronunciamos juntas. Y es que nosotros no hacemos una separación palabra por palabra (tal como escribimos), sino que formamos grupos. Así <<en un lugar de la Mancha>> se pronunciaría: enunlugardelamancha (ocho sílabas). Y respiraríamos para continuar: decuyonombre (cinco) (respiración) noquieroacordarme (seis sílabas, pues aparece un diptongo en quie y se une la vocal de la última sílaba de quiero con la vocal de la primera de acordarme). Como puede verse, las pausas también responden al hecho de la construcción sintáctica. El emisor, de manera inconsciente, hace coincidir grupos sintácticos con grupos fónicos, facilitando el entendimiento y la estructuración del mundo por parte del destinatario.
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viernes, 16 de diciembre de 2011

¿NUESTRA LENGUA TIENE EL MISMO FUTURO QUE EL LATÍN?



La lengua castellana es una de las más completas  y ricas del mundo. Rica, porque ha ido tomando lo mejor de las culturas que la han influido (lenguas prerrománicas, latín, griego, alemán, árabe, francés, portugués…). Completa, ya que nos da posibilidades de acercarnos más a  expresar nuestros sentimientos y pensamientos gracias a la variedad de léxico e instrumentos para crear palabras nuevas. Y aún así resulta ser muy agradecida, ya que nos facilita el aprendizaje al ser fonemática debido al esfuerzo especial de Alfonso X el Sabio en el siglo XIII.


Con todo, los usuarios no la cuidamos lo suficiente. De hecho, aquellos que deben procurar la unidad y perdurabilidad del español – periodistas y políticos, entre otros- parecen dedicarse realmente a maltratarla, empleando vocablos incorrectos que hacen que te sangren los oídos. Pero el gran problema resulta ser que ellos son considerados modelo de la buena dicción, de manera que nos encontramos ante una verdadera epidemia de patadas al diccionario.

A eso se suma que la R. A. E. camina de un extremo a otros. Comenzó siendo muy estricto con las palabras que incluía en el diccionario, pero ha llegado a aceptar cualquier cosa.

Seguro, querido lector, que ha oído mencionar reiteradamente la palabra influenciado. Resulta ser un invento de periodistas descuidados y se ha extendido como la peste entre muchos de los hablantes de nuestra lengua. El verbo, en realidad (procedente del latín INFLUERE) es influir, por lo tanto su participio será influido y el adjetivo influible.

Sin embargo, existen más barbaridades que aparecen en la prensa de prestigio. Recuerdo una especialmente que me llamó la atención en mi época de estudiante. Acabábamos de ver el texto periodístico en Lengua y la profesora en cuestión nos había asegurado que los periodistas debían ser un modelo de expresión. Nos encargó la tarea de analizar textos de este tipo. El que me tocó a mí me llamó especialmente la atención no por el tema, sino por algo que dañaba mis ojos de adolescente: la palabra – si puede denominarse así- ARRUINAMIENTO. Querido lector, supongo se habrá removido en su asiento. Obviamente nuestro periodista no tiene cinco años y debería  poseer una mínima competencia que le diga que es RUINA.

Podría argüir, lector, que esto fue en el pasado. ¡Ajá! Ahí se equivoca.

Pasemos, por ejemplo, a revisar la prensa deportiva –especialmente preferida por nuestros adolescentes y de donde aprenderán el uso  de la lengua-. No hace mucho tiempo (la semana pasada), tras un duro partido de fútbol, algunos de los jugadores se tiraron al suelo extasiados en vez de extenuados. Por lo visto este deporte consigue lo mismo que Santa Teresa de Jesús.

Pero no hemos de olvidarnos de los políticos, en otra hora modelo de corrección. Eso sí que se acabó. Además da igual de que partido. ¿No han leído nunca un buen libro?
Veamos algunos casos. Todo el mundo recuerda «instituido por UNESCO»  en vez de «la UNESCO», porque, hijos míos, todo el mundo sabe que las instituciones son precedidas de un artículo. O ¿qué es eso de eliminar la –d- del participio? Aunque lo que es el colmo es hablar de un tal <<Machao>> en vez de nuestro gran Machado.

Por supuesto no   podemos olvidar el demagógico empleo del masculino y el femenino. Me refiero a casos como <<ciudadanos y ciudadanas>>. Claramente incumple la economía de la lengua. Por qué retorcer todo si el masculino  ha sido seleccionado para agrupar  y facilitar la comprensión. Imagine un texto en que nos veamos obligados a poner además adjetivos, que concuerdan en género y número con el sustantivo: <<los ciudadanos y las ciudadanas sois bien venidos y bien venidas a este acto, donde todos y todas, blancos y blancas, negros y negras…>>. Claramente, hemos perdido la atención y comprensión de nuestro destinatario. Además, recuerdo que el género no es un signo motivado por el sexo. ¿Dónde están los genitales femeninos que nos advierta que debemos hablar de mesa y no de meso? Es un mero organizador lingüístico, y no un mecanismo primitivo de distinción sexuada, pues, entonces, emplearíamos el neutro en los sustantivos referentes a objetos.

De la prensa del corazón, tan extendida, mejor no hablo, por el momento.

Ante todo esto cabe hacerse una pregunta: ¿nuestra lengua tendrá el mismo destino que el latín? La verdad es que sabiendo las causas por lo que el latín se esfumó de las vidas de los hombres, no entiendo cómo podemos caer en las mismas situaciones. Será que el ser humano cae siempre dos veces (al menos).

Lo cierto es que la lengua es nuestra vía de comunicación, conocimiento y pensamiento. Sin ella ya no seríamos seres humanos. ¿Por qué no cuidarla?

¿Dónde ha quedado la maestría de Larra, Clarín o de Castelar? ¡Sí que eran verdaderos ejemplos! Visto qué camino se está tomando, debemos adoptar el budismo y esperar que Castelar se reencarne de nuevo en un gran orador. Tal vez volvamos a apreciar nuestra lengua y no degeneremos hasta comunicarnos mediante gruñidos.


Ver variedades orales del español


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jueves, 15 de diciembre de 2011

REFLEXIÓN SOBRE LAS VARIEDADES ORALES DEL ESPAÑOL




He leído hace unos minutos un artículo sobre el último tomo de la Nueva Gramática de la Lengua Española y una entrevista a Blecua. Éste reconocido experto en la materia, además de miembro de la R.A.E., ha terminado su tomo sobre la fonética y la fonología. Hasta aquí bien – sin contar con algunas faltas ortográficas del redactor. El problema viene en el apartado dedicado a los lectores y la manía de los españoles de tratar temas de los que no tienen ni la más remota idea (que deberían tener unas nociones básicas, sí; pero no las tienen), recordándome a la satírica obra de Cadalso  Eruditos a la violeta.

Blecua afirma, como cualquier lingüista y humanista, que no hay una zona concreta donde se hable mejor el castellano. Hasta aquí cualquier persona racional está de acuerdo. Sin embargo, empiezan los comentarios absurdos respecto si en Castilla se habla mejor, si los hispanoamericanos (me niego a utilizar palabras incorrectas como latinoamericanos; ¿alguien tiene pruebas de que el ejército del Imperio Romano fue a nado hasta América?) son los causantes de la corrupción de nuestra lengua, y pamplinas por el estilo.

Debo reconocer que leer comentarios en noticias me enfada y entristece al mismo tiempo, pues son prueba de la ignorancia y la amoralidad que corroe a nuestra sociedad en la actualidad.

En fin, me parece que hay que dejar  unas pautas básicas claras.

En primer lugar, nuestro idioma es muy rico, pues presenta muchas variedades en todos sus niveles y aspectos.

En segundo lugar, ha de dejarse claro que no es lo mismo la oralidad que la escritura. En la primera podemos emplear el seseo si nuestra variedad nos lo permite, mientras que en la segunda - muy normalizada- no podemos escribir nada que salga de las reglas que dan unidad a todas las variantes. Sin esas normas, el español se iría al traste.

En tercer lugar, debemos tener en cuenta que los términos castellano y español son polisémicos, por lo que hemos de puntualizar a nuestro interlocutor el uso que vamos a darles. De modo que ambos términos tiene dos acepciones relacionadas con la lengua: una referente a la variedad dentro del idioma común y otra como la propia lengua que engloba todas la variedades. Es decir, la palabra castellano unas veces la empleamos para referirnos al español como idioma general, mientras que otras hablamos de la variedad concreta. Esto lleva a que muchos usuarios confundan el uso de dichos términos.

Por otro lado debemos recordar que en el artículo de este periódico en cuestión se habla de la fonética y fonología, es decir, de la variedad oral y en ningún momento de la escrita.

Dejando esto claro, habríamos de ser conscientes de que la variedad oral que tengamos depende de quién nos la impusiera y las características de nuestra lengua anterior. Así, no se aprende igual el latín en la zona de los celtas que en la de otras tribus, o español por los diferentes indígenas americanos (que eran muy numerosos).  Tampoco es lo mismo que quien imponga su lengua se un mercenario que habla mal el latín que acaba de aprender o que lo enseñen los poetas clásicos.

En un momento el artículo, plasmando las palabras de Blecua, comenta que los hablantes de la Península solo somos el diez por ciento.   Que se mencione que el castellano (como variedad) lo hablamos el diez por ciento va dirigido a los intolerantes e ineptos que consideran que nuestra variedad es mejor que la de los demás. Según este pensamiento retrógado e infantil, el gallego sería la mejor variedad del español por ser el más conservador respecto al latín. Hay que recordar que el castellano surge (resumiendo), porque nuestros ancestros casi no tienen ni idea del latín y son perezosos en la pronunciación (como sabe cualquiera que tenga nociones de latín, latín vulgar e historia de la lengua).

 Esas ideas irracionales son las que conducen a lo absurdo de la xenofobia. ¡Vaya involución! Así nos va.


Os dejo la referencia del artículo por si queréis leerlo:


También podéis leer el artículo sobre el futuro del español.

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