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domingo, 13 de octubre de 2013

MITOLOGÍA MAYA: POR QUÉ LOS CONEJOS TIENEN LARGAS OREJAS.


Un jaguar recorría el camino hacia el hogar de la princesa jaguar. La quería como esposa. Estaba seguro de que su fuerza le atraería. Avanzaba convencido de ello cuando un pequeño conejo interrumpió sus pensamientos.


-Yo me casaré con la princesa jaguar- aseguró el conejo, que se había colocado ante el jaguar para cortarle el paso-. Soy más listo que tú.
-Tú eres sólo un conejo estúpido-intervino el jaguar enfurecido- y yo soy muy fuerte.
Y se marchó, pero el conejo lo seguía de cerca, afirmando una y otra vez lo inteligente que era. El jaguar empezaba a enfadarse, así que frenó en seco e increpó al irritante conejo.
-Iremos los dos ante la princesa y ella elegirá al mejor esposo.
-De acuerdo, pero, como eres tan fuerte ¿me llevarías sobre tu lomo? Ya no puedo caminar más.
El jaguar se hinchó de orgullo. Por fin el conejo se había dado cuenta de que había perdido. Dejaría impresionada a la princesa jaguar con su fuerza. Así que permitió subirse al conejo. Pero este le pidió que dejara que lo ensillara para no caerse. Orgulloso de su fuerza y creyendo que eso mostraba la debilidad de su oponente, le permitió hacerlo.
-Ay, ay, ¡que me resbalo¡ Necesito una brida y un freno para no caerme.
Y el jaguar, condescendiente, le dejó hacer lo que pedía. ¡Vaya ridículo que haría ese conejo!
Sin embargo, éste se puso espuelas y comenzó a gritar. Eso ya hizo sospechar al jaguar. Intentó que el conejo bajara, pero éste respondía hincándole las espuelas  y empleando el freno que dañaba la boca del pobre jaguar. No tuvo más remedio que presentarse así ante la princesa. Una vez ante ella, el conejo bajó del lomo del humillado jaguar y avanzó hacia la princesa.
-       - Sí, eres más inteligente que el jaguar…
-        -¿Te casarás conmigo?
-        -…pero él es fuerte y tiene una poderosa dentadura.
Entonces, el conejo propuso a la princesa jaguar buscar al Dios Creador para que solucionara ese problema.
Tras varios días de viaje, llegaron a lo alto de la montaña donde habitaba el Dios Creador. Éste escuchó lo que el conejo tenía que decir. Luego, mientras pensaba, se acarició el mentón.
-        -Tendrás que traer tres dientes: uno de iguana, otro de gigante y uno de mono.
El conejo quería casarse con la princesa jaguar y para ello tenía que ser grande y fuerte. Por eso corrió a toda velocidad hacia la casa del mono. Se hizo pasar por barbero y ofreció afeitar al mono. Cuando acabó, fingió olvidar la navaja, seguro de que el mono la emplearía. Y así sucedió, acabándose por cortar el cuello. El mono salió corriendo pidiendo ayuda al conejo. Éste aceptó socorrerlo a cambio de un diente. El pobre mono no pudo oponerse.
El astuto conejo ya tenía el primer diente.
Al poco tiempo, oyó a dos gigantes que discutían por el sendero. Se ocultó tras unos matorrales y lanzó un puñado de piedras a uno de ellos. Éste, enfurecido, comenzó a discutir más acaloradamente con el otro gigante culpándole de los golpes a pesar de que éste negaba haber hecho tal fechoría.
El conejo lanzó otro puñado al segundo gigante. Así los dos gigantes comenzaron a darse puñetazos hasta que ambos quedaron inconscientes. Entonces, el astuto conejo cogió uno de los dientes que estaban sueltos por la pelea y se marchó de allí.
Sólo quedaba el de la iguana. Vio a una tomando el sol sobre una piedra. Le propuso jugar a la pelota. La iguana accedió con mucho gusto. El conejo observó que la iguana atrapaba la pelota con la boca, por lo que decidió cambiar la pelota por una piedra redonda. La lanzó hacia la boca de la iguana y así le arrancó un diente. Con gran velocidad, el conejo lo cogió y se marchó.
Ya tenía en su poder los tres dientes.
-A partir de ahora, toda tu especie tendrá unos poderosos dientes- aseguró el Dios Creador.
Pero para el conejo eso no era suficiente. Necesitaba ser grande para que la princesa jaguar lo aceptara como esposo.
-       - De acuerdo- dijo el Dios Creador mientras, con una pequeña sonrisa, avanzaba hacia el conejo. Entonces le cogió de las orejas y le dio un enorme tirón. Ahora eran largas.
Orgulloso, el conejo fue a presentarse, de nuevo, ante la princesa. No se esperaba la reacción de ésta. Ella lo miró y se empezó a reír. No podía casarse con alguien así.

De manera que la princesa decidió elegir al jaguar como esposo. Y desde entonces todos los conejos tienen una fuerte dentadura y unas orejas largas.



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domingo, 14 de julio de 2013

MITOLOGÍA MAYA: SIPAC

Sipac era un gigante tan glotón que llegaba a comer a personas. Así, un día en el tenía hambre decidió vender gran parte de sus tierras para conseguir alimento.  Y fue vendiendo tierra por tierra a cambio de comida.

Deambulaba de aquí para allá para coleccionar volcanes. Un día descubrió uno hermoso. Le gustó tanto que, rápidamente lo elevó  y se lo echó a la espalda. Lo cambiaría por más hogazas.

En el lugar donde había estado el volcán, apareció un río donde cantaban tres bellas muchachas. Las tres tenían una hermosa cabellera larga y azabache. Aunque se parecían mucho, cada uno tenían un color de piel: blanca, oscura y roja. Sipac no atendió a este detalle. Estaba embobado por la hermosura de las tres.

Les propuso matrimonio. Ellas aceptaron con la condición de que sólo se alimentaran de los productos del río. El gigante aceptó.

Lo que no sabía era que las tres muchachas eran en realidad espíritus de cada una de las clases de maíz y que tenían la potestad tanto de crear cultivo como de arrasarlo. Las jóvenes querías burlarse y vengarse del gigante.

Una de ellas, la más pequeña, observó que Sipac estaba hambriento. Le indicó que bajo una gran roca se escondía un cangrejo. El gigante, que quería alardear de su fuerza ante las preciosas muchachas, se dirigió hasta allí dispuesto a zambullirse en el agua. Mientras, la joven se desprendió de la cinta que decoraba su cabello y la colocó en otra roca imitando la forma de un cangrejo. Después llamó al gigante para que atrapara ese cangrejo.

La roca estaba en una parte tan profunda del río que ofrecieron al gigante atarlo para poderlo ayudar en caso de que algo no fuera bien.

Aunque a Sipac no le gustó nada la idea de que le ataran las piernas con una cadena, aceptó tras volver a observar la belleza de las jóvenes.

Una vez desapareció bajo el agua, las muchachas ataron la cadena en una roca del río para que el gigante quedara atrapado.

Mientras, Sipac consiguió alcanzar el cangrejo. Cuando vio que era una cinta, se dio cuenta de la burla e intentó salir a la superficie. Los espíritus del maíz no habían tenido en cuenta la fuerza del gigante, que, al final, pudo llegar a la superficie. Sin embargo, no pudo zafarse de la roca, que mantuvo en su espalda. La cambiaría. Pero lo que deseaba en ese momento era alejarse de las tres muchachas. Lo hizo con tanta premura que no se fijó por donde pisaba. Cayó por un barranco que bloqueó la gran roca. De este modo Sipac quedó encerrado.

Junto al río Cala de Guatemala  hay un volcán que recibe el nombre de Sigpac. Se dice que pueden oírse extraños ruidos en su interior. Son las cadenas que el gigante -enfadado por el engaño de los espíritus del maíz- mueve con el fin de deshacerse de ellas.


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domingo, 12 de mayo de 2013

MITOLOGÍA MAYA: OTRA VERSIÓN DE LA CREACIÓN DEL SER HUMANO


Existe otra versión diferente a la que ya relaté en otro momento sobre la creación según los mayas. Según la cual hace mucho tiempo  había cuatro dioses. La tierra había sido creada. Ésta estaba repleta de seres, pero ninguno capaz de agradecer a los dioses su tarea. Así que éstos comenzaron a planear cómo había de ser ese ser.

Iniciaron la labor moldeando barro. La figura resultante era perfecta. Tenía brazos, piernas, ojos, nariz..., pero falló en una prueba. ¡Se deshizo con el agua!

Los dioses tenían que pensar en otra cosa, así que cogieron una rama de árbol y tallaron la madera. También tenía brazos, piernas, ojos, nariz... Decidieron hacerle la prueba del agua y...¡Flotó! De manera que pasaron a la siguiente, la del fuego. Pero pronto se convirtió en cenizas.

Decidieron emplear el oro. Siguieron las mismas pautas que con los anteriores materiales. La figura no se deshizo con el agua ni con el fuego. ¡Ya lo tenían! ¡Ya habría quien los adorara! Mas no abrió la boca y miraba sin ver.

Entonces, un dios que había estado en silencio hasta entonces, sugirió que utilizaran carne. Y antes de que los otros dijeran nada, se cortó los dedos de la mano izquierda. Éstos salieron corriendo por sí solos. Surgieron así los primeros seres humanos, pero no fueron sometidos a las pruebas pertinentes.

En poco tiempo hubo miles de ellos. No se las arreglaban mal. Se protegían de las fieras y de la lluvia. Los dioses intentaban no perderlos de vista, más corrían tanto que no podían alcanzarlos. Al final, exhaustos, los viejos dioses se quedaron dormidos.

Los hombres dedo descubrieron al hombre oro. Con tiento, se acercaron a él. Le ofrecieron alimento, pero no lo tomó. Los hombres dedo reunieron valor para tocarlo. Lo sintieron frío, muerte. Sin embargo, creyeron que era relevante. Por eso se llevaron la figura y la cuidaron como un ser vivo. Al tiempo, fue cobrando calor y pronunció las palabras de agradecimiento que los dioses le habían enseñado. Eso hizo despertar a los cuatro dioses. Estaban satisfechos tanto por el trabajo de los hombres dedo como por las palabras de los hombres oro. De esta manera decidieron que los últimos dieran lugar a los hombres ricos, mientras que los primeros serían los pobres. Eso sí, los ricos ayudarían siempre a los pobres y viceversa. Ningún hombre rico entraría al cielo a no ser que fuera de la mano de un pobre.


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viernes, 7 de diciembre de 2012

RESEÑA DE "LA SOMBRA DE NAYÁ" DE FELIPE GALÁN.





Una novela de tema mitológico es la que el periodista Felipe Galán nos presenta tras su incursión en la literatura infantil. Un relato basado en la idea del inframundo maya, Xibalbá, pero narrado con tanta naturalidad que la presencia de divinidades resulta verosímil. Y dicha sensación aumenta con el empleo de la lengua maya por algunos personajes, así como en la separación de capítulos.

Es, entonces, una novela mitológica, con recuerdo sutil a la épica y a la literatura de misterio, pero, en especial, una obra de evolución, donde la protagonista, Ixchel, de dieciséis años, va a madurar gracias a una serie de vicisitudes.

El relato se ubica en el siglo XIX en la Península de Yucatán en un momento en que la mayoría ha olvidado la cultura de sus antepasados mayas. Todo se siente como leyenda. La narración gira en torno a la joven, quien ha perdido a su madre, para ella, en extrañas circunstancias. A diferencia de su padre y el resto de la comunidad, que creen que los ha abandonado, Ixchel no lo ve propio de su progenitora. Mientras, algo la atrae hacia el cenote, donde se sumerge para conseguir tesoros que su padre vende. Sin embargo, un día descubre un objeto extraño. Desde entonces van a encadenarse enigmas, asesinatos, manuscritos, mitología, descubrimientos, cultura, enfrentamientos y una serie de aventuras que conducen a la misma puerta de Xibalbá, el inframundo maya. Todo bajo la atenta mirada de antiguas divinidades que se ocultan de los seres humanos.
Una obra de gran interés, bien documentada y de una bella configuración. Un extraordinario regalo navideño de entretenimiento y aprendizaje. Además, con un bello gesto, pues no hemos de olvidar que parte del coste va destinado a fines benéficos.



Y dejo otro.

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sábado, 23 de junio de 2012

CULTURA MAYA Y "LA SOMBRA DE NAYÁ" EN NACIONAL GEOGRAPHIC STORE




Ayer, 22 de junio, tuvo lugar un encuentro con la cultura maya desde varios puntos de vista, incluyendo la mitológica gracias a la novela La Sombra de Nayá. ¿Y si lo que consideramos mitología resulta partir de una realidad palpable? Un descubrimiento geológico nos hace pensar en esta posibilidad.

El evento comenzó con Susana Gonzalo, la editora (Appaloosa Editorial), dando agradecimientos y presentando tanto a Felipe Galán como al biólogo Gabriel Segura.

Fue éste quien empezó siendo nuestro guía en torno a la cultura maya, tras hacernos ver que es tan rica que resulta muy complejo sintetizar. Ortodóxamente se considera que los mayas proceden de una tribu nómada procedente de Rusia que llegó a América  siguiendo la caza. Nos advierte que existen restos de hace 20.000 años. Sin embargo, el hito es el invento de la agricultura, gracias a la cual pueden abastecer a numerosos pobladores, surgiendo las grandes ciudades.

Entre todos los cultivos destaca el maíz, que tiene un papel importante en mitología (como ya vimos en otra entrada).

Parece ser que esta cultura tiene su momento álgido entre el 200 a. C y el 900 d. C. en esta etapa consigue un gran desarrollo en la escritura, en matemáticas (ya incluye el cero, por ejemplo), en astrología y en una arquitectura que se asemeja a la egipcia (aunque no sólo a ésta). Es curioso que en palenque, uno de los relieves muestre –como ya indicó la NASA- una sala de mandos.

Aunque se suele considerar que los españoles terminaron con esta civilización, la verdad es que en torno al 900 se da una serie de catástrofes que provocan la hambruna. De modo que el pueblo se disgrega. Más tarde, llegaron los españoles. Aunque está muy extendida la idea de que Hernán Cortés fue despiadado, la realidad es que fue ayudado por los pueblos que durante siglos habían sido dominados por los maya y que eran la materia prima de sus sacrificios para que los dioses volvieran. La venganza.

Entre el siglo XVII y el XIX se diluye la información sobre esta cultura. Es durante el XIX cuando el espíritu romántico y nacionalista provoque la revolución, así como el comienzo de las investigaciones.

En este punto, Gabriel Segura da paso a Felipe Galán, que nos explica cómo se documentó y cómo se gestó su novela sobre la mitología maya: La Sombra de Nayá.

Por lo visto, la musa le habló cuando leyó la novela País de las mariposas, en donde aparece el franciscano y miembro de la Inquisición (ya con esta información da en la nariz que hizo alguna atrocidad) Diego de Landa.  Organiza en Maní un Auto de Fe, es decir, destruye los códices (¡noooooooooo!; y yo que no aguanto que doblen las esquinas de los libros…) e ídolos mayas. La única justificación de tal barbarie fue la de indicar en que era obra del demonio (entre las imágenes de serpientes y el “problema” de que siguieran otra religión…). Este acto vandálico provocó tales quejas que se vio obligado a volver a España requerido por el propio Felipe II. Le debió echar tal rapapolvos (aunque absuelto de sus crímenes) que pretendió liberar su conciencia escribiendo Relación de las cosas de Yucatán, obre con la que pretende conservar la lengua que había atacado antes.

El caso es que sólo quedan cuatro documentos de la cultura Maya (en el Museo de América de Madrid, en Alemania, en París y en México).

Al principio, la novela iba a girar en torno a este personaje, mas leyó el Popol Vuh, en el que –como ya sabemos- incluye el mito de creación, el del diluvio (que aparece en la mayor parte de las culturas). Se sabe de la existencia de esta obra desde que en 1701los indígenas se la enseñan al misionero Fray Francisco Ximénez. Queda tan fascinado por este libro de leyendas que lo tradujo, creando un manuscrito en dos columnas (una con la versión original; otra en castellano). Desapareció misteriosamente, siendo recuperado por un investigador francés, quien añadió una tercera columna en su lengua.

Pero lo que más llamó la atención de nuestro autor fue una minuciosa descripción de Xilbabá  (inframundo maya). Resulta ser el mundo de obstáculos que tienen que recorrer los muertos para descansar. Se dice que había que descender una escalinata empinada, llegando a una corriente de agua, tras la que se encontraba un barranco. Después, podía verse un riachuelo de sangre, que precedía a una encrucijada cuyos caminos podían llevar a la Sala del Consejo o a los lugares de castigo. Entre éstos se describe muy bien lo que llaman la Casa de las Navajas, fragmento que nos leyó Felipe Galán, avisándonos que lo guardáramos en la mente.

A continuación, se puso una serie de imágenes de la arquitectura maya que aparecen en la novela: Chichén Ilzá, la pirámide del adivino (en Uxmal), el palacio de Sayil, Satusat (“el perdedero”, pues es un laberinto donde, posiblemente, llevaban a cabo rituales de iniciación).

Nos cuenta que le llegó la noticia del descubrimiento de dos cuevas por unos mineros en la década pasada. Principalmente en una de ellas se ve (además de siete minerales nuevos) formaciones de Selenita (“piedra de la luna”, pues se creía que sólo crecía durante la luna creciente. Dentro de dichas formaciones se conservan burbujas de agua con genética tanto de bacterias que soportan altas temperaturas como de polen.

La investigación en este profundo lugar es difícil, porque el ser humano no puede permanecer allí más de ocho minutos, ya que las altas temperaturas (50º) pueden producir un colapso.

A continuación, pidiéndonos que volviéramos a traer a nuestra mente la descripción de una de las salas de Xilbabá, nos pusieron un vídeo sorprendente, que añado a continuación:




Entonces comenzó la tertulia, iniciada por Gabriel Segura. Este biólogo preguntó a Felipe Galán si resulta posible que los mayas conocieran este lugar y si Xilbabá existe realmente.

El escritor confesó que no le cabía la menor duda de que ese lugar fue conocido por los mayas, ya que lo describen tan minuciosamente. Ese hecho le hace pensar que el inframundo era un lugar real empleado para ritos.

Antes de seguir, se intenta contactar con Sara Zapata (la Presidente del Mundo Maya), que procura recuperar su lengua y cultura. Esta mujer, que por lo visto es un terremoto por su gran actividad, se enteró de la publicación de La Sombra de Nayá y los invitó a la Feria del Libro de Los Ángeles.

Un evento y una obra muy interesantes.
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domingo, 18 de marzo de 2012

LA RELIGIÓN MAYA: MITO DE LA CREACIÓN.


Las creencias religiosa mayas han llegado en gran medida gracias a Popul Vuh (“colección de las leyes escritas”) o Libro sagrado de los avisos, posiblemente escrito en el XVII por un miembro de la tribu quiché. En este caso vamos a recuperar el mito de la creación según los mayas.

En el principio solo había oscuridad y silencio sobre el cielo y el mar. Éste estaba habitado por Tepeu (Creador de las formas) y Gucumaz (Hacedor de las formas). Allí conversaban filosóficamente sobre el cielo, que se componía por tres deidades: Caculhá Huracán (Relámpago), Chipi Caculha (Rayo) y Raxa Caculha (Trueno). En una de las charlas decidieron dar luz al cielo. Y con un “hágase la luz” el mundo se iluminó. Personalmente, me recuerda al poder mágico que se da a la palabra en religiones como la egipcia de Menfis.

Pretendían que todos los seres creados los adoraran, pero éstos no eran capaces más que de soltar gruñidos. A contrarreloj, pues el amanecer se acercaba y no tenían a nadie que los adorara, crearon a los seres humanos. Primero con el barro del fondo del mar modelaron un hombre. Pero no les gustó el resultado porque era blando, deforme y la cabeza le caía hacia un lado. Era capaz de hablar, mas sin comprender. El agua lo disolvió, por lo que tal ser no servía para su propósito. Necesitaban la ayuda de otras divinidades, por eso consultaron a la Abuela del Día y a la Abuela del Amanecer, capaces de ver el futuro. Ambas hicieron hombres y mujeres de madera, que fueron procreando y extendiéndose por el territorio. Sin embargo, seguían desprovistos de entendimiento. De hecho, apenas eran capaces de caminar erguidos.

Como no les servían tampoco, decidieron destruirlos. Con este fin provocaron una gran inundación y enviaron a grandes aves a atacar a los hombres y mujeres. Consiguieron también que todos los seres (animales, piedras, etc.) los persiguieran y maltrataran.

Intentaron ponerse a salvo: subiéndose a los tejados, pero éstos se  hundían  bajo su gran peso; encaramándose a los árboles, mas éstos huían al verlos; entrando en las cuevas, sin embargo, éstas obstruían su acceso.

Algunos consiguieron guarecerse en la selva. Sus descendientes se convirtieron en monos.

Ante todo lo sucedido, los dioses volvieron a reunirse y, antes del amanecer, fabricaron los primeros seres humanos. ¿Cómo? La carne se creó a partir del maíz blanco y del amarillo, que añadieron a la masa, también de maíz, que formaba el esqueleto. Con un brebaje, dieron fuerza a los huesos y músculos. Aparecieron así los primeros hombres: Balam – Quizé, Balam –Acab, Manucutab e Iqui –Balam. Eran sabios y buenos, pero los dioses quisieron probarlos. Los cuatro hombres alabaron a sus creadores por el maravilloso mundo y por el entendimiento que les habían proporcionado. Los dioses parecían satisfechos; pero ¿y si aquellos cuatro hombres acababan siendo demasiado sabios? Temiendo esto, Corazón del Cielo sopló sobre los ojos de los seres, con lo que éstos perdieron su aguda percepción de la realidad que les hacía comprender y admirar el mundo. A cambio les dieron el don del sueño.
Mientras dormían, aparecieron cuatro mujeres con las que procrearían y habitarían el mundo de manera pacífica, compartiendo la misma lengua y orando a los mismos dioses. Rezaban pidiendo hijos y luz, porque todavía no existía el sol, ya que las inundaciones habían provocado una tierra oscura y húmeda.
Tras largo tiempo, cada uno de los cuatro primeros hombres fueron a Talan –Zuiva, donde se reunieron con las divinidades. Allí, cada uno de los dioses protegería a uno de los clanes: el dios del clan Balam –Quizé fue Tohil, que proporcionó el fuego. Las otras tribus quisieron compartirlo, pero Tohil pidió sacrificios humanos a cambio.

Buscando el calor, se dieron cuenta de que en esas tierras húmedas nunca verían la Estrella de la Mañana. Así que se pusieron en camino. Anduvieron mucho y atravesaron numerosas regiones hasta que llegaron a Hacavitz. Allí apareció el sol. Pero este nuevo sol no calentaba con fuerza, aunque resultaba bastante cálido. De tal modo que secó la húmeda tierra. Mas el lugar estaba poblado por gigantescas fieras. Sin embargo, gracias a los dioses, se transformaron en piedra. De esta manera, los ancestros de la tribu Quiché ubicaron allí su hogar.


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