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miércoles, 18 de enero de 2012

LA CORPORACIÓN: ANÁLISIS DE NUESTRO MUNDO. PARTE VI.



Y
 llegamos al final del camino, al final de este esclarecedor documental. Esta última entrega, la VI, resulta –para mí- la más interesante, pero también la más inquietante. Sumado a todo lo visto antes entra  por un lado una desazón al sentirnos muñecos; por otra, la certeza de que al conocer esta información somos cada uno de nosotros con nuestras decisiones y actos los que tenemos la posibilidad de terminar –o disminuir su daño-con esa manipulación. Ejemplo de ello son estos dos periodistas que bajo el estandarte de sus principios lucharon contra una poderosa empresa que violaba el derecho de los ciudadanos.








Nos habíamos quedado en el momento en el que el director del  canal llama a su despacho a los dos periodistas. Tras deambular por el mismo, les pregunta si ellos contarían esto. A lo que responden que ellos no van a mentir. Una semana más tarde (van lentas las cosas, supongo que para aburrir y para desquiciar a los periodistas con la intención de que abandonen su empeño). Les indica que han de hacer una serie de cambios evitando informar de la realidad (al fin y al cabo tiene abogados). La justificación que da es que el alto coste  de los canales le da “derecho” a indicar qué es noticia y qué no (¿no le suena de nada?). La amenaza es el despido (aquí cualquier persona se achantaría como con un matón del colegio que roba el bocadillo, pero este periodista no quiere ver sus valores sumisos y embarrados). Steve Wilson le responde que entonces él avisará a la Comisión de que su jefe lo despide por oponerse a mentir al público. Aquí termina, por ahora, el enfrentamiento.

Steve Wilson y Jane Akre.
La valentía del periodista provoca que la empresa tenga que cambiar de estrategia: el chantaje mediante la oferta de dinero. Esto es buenísimo, porque indica que los poderosos –acostumbrados a vencer con su tiranía- no son tan inteligentes. Steve Wilson pregunta que de cuánto se está hablando. El director responde que se les entregaría el resto del salario por ocultar lo que hace Monsanto y lo que ha hecho Fox. Además de no hablar con nadie de esto. Me sorprende el hecho de que no pueda comentarlo en la reunión del colegio, porque estoy segura de que más de uno sacrificaría la salud de sus hijos por unas sucias monedas. ¿Cómo estoy tan segura? Porque si fuera al contrario, entonces,  las empresas de esta calaña no volverían a intentarlo.

Sin embargo, la táctica es genial. Consigue que el director lo ponga por escrito e, incluso, que lo envíe a los periodistas poco después. Cuando llama para que firmen, ellos se niegan. Así que el atolondrado pide que le devuelvan el escrito. Ja, ja, ja. Merecido lo tiene.

Así que procura lo que antes he indicado como posibilidad: desgastar a los periodistas para que se marchen. ¿Cómo? Revisando y rehaciendo una y otra vez el reportaje. ¡Hasta ochenta y tres veces en ocho meses! ¡Increíble! Tanto Steve Wilson como Jane Akre tienen toda mi admiración. La sociedad iría mejor si hubiera más gente como ellos.

La mutación de los alimentos afecta al cuerpo.
El último recurso de la Fox era echar a estos dos periodistas. Steve Wilson se pone es contacto con la abogado de la empresa, que confiesa que los despiden por enfrentarse a ellos. Como bien dice Jane Akre, <<eso significa venganza>>. Así que pusieron una reclamación. Tres años después, salió el juicio (la justicia tan veloz en todos sitios). El fallo fue positivo, por lo que varias corporaciones apoyaron a Fox, apelando el veredicto.

Al final no consiguieron la retirada del producto. Como consecuencia los niños siguen bebiendo esa leche contaminada. Este es solo un ejemplo de la alimentación distorsionada que damos a nuestros hijos. ¿No será mejor intentar dar a nuestros niños unos alimentos que sepamos naturales, que no tengan una lista de ingredientes que no conocemos?
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miércoles, 11 de enero de 2012

LA CORPORACIÓN: ANÁLISIS DE NUESTRO MUNDO. PARTE V.

Ver antes parte I , parte II, parte III y parte IV.


E
n esta quinta parte de La corporación vamos a referirnos a la lucha por las patentes genéticas, lo que nos va a guiar a la ocultación y manipulación de la información por los medios de comunicación.

El documental denomina esta sección Avance del frente, cargando de tinte bélico la actividad de las corporaciones, las cuales, al ver que nadie les pone límites morales, los cruzan envalentonados. Esto me lleva a reflexionar sobre la gran culpa que tenemos los ciudadanos de a pie por hacernos los sordos y ciegos.







Comienza el documental con los comentarios de Jeremy Rifkin sobre el caso Chacrabarty como un ejemplo del envalentonamiento de las corporaciones y la falta de moral.

Nos explica que fueron a la Oficina de Patentes para patentar como propia una bacteria que devoraba los vertidos de plomo, afirmando que la habían modificado <<y, por tanto, era una invención>>. Esto da bastante miedo, puesto que ya estaban patentando, intentándolo al menos, seres vivos existentes como propios. ¡Estaban iniciando la privatización de los seres vivos! Y quien empieza por ahí… extenderá su interés de posesión a seres mayores.

El caso fue que la Oficina de Patentes y el Gobierno consideraron que los seres vivos no eran patentables, por lo que desestimaron la petición. Hasta aquí bien, porque pretenden cortar una catástrofe. Sin embargo, ese envalentonamiento del que ya hemos hablado llevó a la corporación a ir más allá: recurriendo al Tribunal de Apelación, que, sorprendentemente (para mí que hubo un donativo cuantioso a dicho Tribunal, o era totalmente estúpido o ambas a la vez) consideró que eso no era un ser vivo (no fueron a clase de Biología ese día) y, que por tanto, era patentable.

Esta inepta decisión abriría la veda al ruin mundo de la corporación para ir más allá y luchar por privatizar y hacer propios seres vivos, incluyendo los genes de los seres humanos. Le recuerdo, querido lector, que los primeros en hacer clonaciones fueron los nazis, que fueron acogidos en EEUU. ¿No le ha recorrido un escalofrío? Seguro que su elevada moral le ha provocado tal sensación.

La consecuencia, por tanto, fue que se hizo legal (no siempre la legalidad se basa en la moralidad) que se patentasen seres originados en laboratorio (es decir, si descubre los genes que da lugar al caballo, puede patentarlos y hacerlos de su propiedad para venderlos) menos un ser humano completo. ¿Cómo que completo? No debería ganarse dinero a costa de ningún gen de ser humano (ni de ninguna criatura, por supuesto). Visto lo visto, si hasta hace unos años no se podía privatizar seres vivos y ahora está permitido, con la excepción de un ser humano completo ¿quién afirma que dentro de poco no haya una nueva ley que posibilite a las corporaciones a crear seres humanos en laboratorios y hacerlos propios?

Esto es llevar al extremo el caso que se vio sobre la canción de Cumpleaños feliz. Si había que pagar una millonada por emplearla, imagínese, estimado lector, el dinero que se podría pedir a los Estados u otras organizaciones por el encargo de seres humanos destinados a la guerra, esclavitud, etc. Seres humanos sin vida plena, dominados por unos tiranos que solo desean ganar dinero. ¿Qué mundo estamos construyendo? ¿Hacia dónde vamos?

A esto se suma que las empresas que compiten entre ellas en todo el mundo como en la época de la fiebre del oro, patenta los genes de diferentes enfermedades: cáncer, fibrosis quística, etc. Lo que conduce no a la idea de que pueden curar dichos males, sino a venderlos para que se expandan en ciertas sociedades ya sea por causas bélicas ya para ganar dinero mediante las farmacéuticas, como ocurrió en el caso de la gripe aviar.

Así como advierte Jeremy Rifkin, en las sociedades humanas va a haber dos tendencias de pensamiento: la que apuesta por el valor de la vida frente a la que considera que es <<algo comercial>> con lo que ganar dinero.

Todo esto se une con el Anexo de verdades y la pregunta que hace la voz en off: <<en el mundo de la economía, en la que la información nos llega filtrada por las multinacionales de los medios de información y por los poderosos anunciantes, ¿quién defenderá nuestro derecho público a saber y qué precio deberemos pagar por conservar nuestra capacidad para tomar decisiones bien informados?>>.

De esta cuestión se infiere que no podemos fiarnos de los medios de comunicación de masas, que están controlados por unos pocos que dictaminan qué se dice y cómo –sí, como en la época de Franco, pero de manera oculta, haciéndonos creer que la información que recibimos es sincera-. De manera que realmente no tenemos información fidedigna para elegir bien nuestro camino.

Si no sabemos extraer las mentiras, falacias y medias verdades de los medios de comunicación (unos más que otros, como el conocido caso de Telemadrid, que aún engaña a miles de incautos madrileños), no tomaremos decisiones acertadas. Por ello es importante conocer los medios de los que se sirven para manipular a fin de detectarlos y no convertirnos en una marioneta de unas corporaciones y empresas (en los que se incluyen algunos políticos) que acepten actos perjudiciales para la sociedad como algo positivo e inevitable. A ver si terminamos con la tiranía, la ignorancia y la abulia.

El ejemplo del poder controlador de los medios de comunicación es el que nos ponen Steve Wilson y Jane Akre, pues no todos los periodistas –peones de una mano más poderosa- dejan ningunear su moralidad. Estos dos periodistas fueron contratados por la Fox para hacer un programa de investigación (le recuerdo, lector, que en EEUU, la Fox no es solo el canal de series que llega a España, sino también de noticias). Emocionados y entusiasmados crearon el vídeo de promoción que les pidieron. Uno de los primeros reportajes se basa en el descubrimiento de que la leche estaba adulterada (como muchos de los alimentos que damos a nuestro hijos) por la hormona del crecimiento bovina que se da al ganado para producir más cantidad de leche y, por tanto, más ganancias (siempre el siniestro villano de la avaricia).

La corporación a la que se refieren es Monsanto, dedicada al mundo alimenticio, que controlaba especialistas, público y reguladores estatales para “convencerlos” de que era un producto sano, a pesar de estar vendiendo todo lo contrario.

Personalmente, me llama la atención que el estudio hecho al producto relacionado con la hormona del crecimiento lo hiciera la propia corporación y que no pasara por el filtro de expertos de una institución estatal. Así, en el informe podrían –sabiendo lo morales que son…- colocar los datos que quisieran. Es en Canadá – bastante más preocupada por su sociedad- donde se hacen investigaciones en las que descubren las consecuencias de dicho producto. De modo que se descubre que esa hormona es absorbida por el cuerpo humano produciendo, más tarde, graves enfermedades, entre las que se encuentra el cáncer.

Se hace público que se llevaron a cabo presiones por parte de esa corporación para aprobar dicho producto en Canadá. Pero, como advierte Jane Akre, el Gobierno de EEUU no rectificó ni hizo comprobación que antes no había llevado a cabo.

Con este material, los periodistas hicieron un reportaje con la intención de informar a la sociedad. Sin embargo, recibieron la amenaza de la corporación Monsanto mediante una abogado.

Una semana después volvieron a atacara, amenazando directamente a la cadena, que tembló ante la posibilidad de perder el dinero de toda la publicidad de dicha corporación.

Como siempre, como en las novelas por folletines del siglo XIX, le dejo en lo más interesante, querido lector.

Espero que nos reencontremos en el siguiente y último artículo sobre este interesante y espeluznante tema.
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jueves, 5 de enero de 2012

LA CORPORACIÓN: ANÁLISIS DE NUESTRO MUNDO. PARTE IV.

Ver antes parte I , parte II, parte III





       En esta parte nos centramos en describir la imagen de marca y la acción de la publicidad encubierta como modo de manipular al ciudadano. Sin embargo, comienza enlazando con la parte anterior, pues continúa el ejemplo sobre Pfizer. En él, Tom  Cline pretende hacernos ver el bien que ha llevado a cabo su empresa, ejemplificando con el metro: vídeos de seguridad, eliminación de los tornos por puertas automáticas. Pero hay una que deja en evidencia tanto a él como a su empresa: el comunicador para conectar con el guardia, con el que en la prueba no es posible conectar.

        Llama la atención también el momento en que Tom Cline echa a una serie de personas que no coincide con su idea de la buena imagen que quiere transmitir; pero las cámaras lo pillan in fraganti. ¡Qué no se hará para aparentar?

     Contra toda esta pantomima aparece Richard Grossman  comentando los actos e imagen que pretende proyectar Pfizer, como otras grandes empresas. Me llama la atención el hecho de que empleen el dinero del contribuyente para realizar algunos actos aparentemente buenos para ocultar otros muchos que no lo son. Además, utiliza, esa “buena hazaña” (no consultada con los ciudadanos) para justificar una bajada de impuestos a las corporaciones, vamos, a las grandes empresas.

           Justamente esto es lo que ya se está haciendo en la Comunidad Autónoma de Madrid (así como en otras) y lo que anunció –con la boca pequeña- Rajoy en su discurso de investidura : bajar los impuestos a los ricos, mientras se sube al resto de los ciudadanos. Se premia a aquellos cuya actitud corrupta ha endurecido la crisis mundial en España. ¡Qué bonito! Solo cabe comprender que realice esta pérfida acción una mente retorcida que gana dinero mientras arruina una sociedad en beneficio propio; es decir, una serie de políticos que posee grandes empresas o “amistades” con grandes empresas o grupos corporativos. ¿Dónde queda la propuesta de Platón de que a aquellos que gobiernen se los aleje de toda posesión material?

     La conclusión de todo esto es que mientras ganan grandes beneficios a costa de los ciudadanos, solo nos dejan ver <<la fachada bonita>> con la que pretenden engañarnos a la vez que nos sisan.

      La siguiente sección del documental se titula La celebración. En ésta se nos habla de de la imagen de marca. Naomi Klein  nos explica que no es mera publicidad, sino <<la creación de un producto>>. Así, las grandes corporaciones llevan a cabo una acción invasiva para mostrar de sí mismas una imagen positiva que rápidamente asociemos tanto a sus productos como a su empresa. Se pone como ejemplo Celebración Florida, una urbanización de Disney cuya imagen de marca proyectada es la de bienestar, felicidad, bondad, familia, tradición…Lo que denominan <<magia familiar>>. Interesantes son los fotogramas que siguen este ejemplo.

      Clay Timon (Landon y asociados) explica que dicha urbanización es una extensión de las películas familiares de Disney. Sin embargo, deben separarse de las películas de otro tipo. ¿Cómo? Empleando otro nombre.

     Según Naomi Klein, es una muestra del imperialismo de las corporaciones: vemos las películas de Disney, pasamos las vacaciones en sus recintos y vivimos en sus urbanizaciones por la imagen positiva y feliz que han creado en torno a ella con el único fin de ganar dinero.

        De aquí se desprende una cuestión interesante, profunda e inquietante: ¿<<qué pasaría si nos levantáramos y descubriéramos que la mayoría de nuestras relaciones sociales fueran comerciales?>>. <<¿Podría sobrevivir>> el ser humano al descubrir esto? Esta última pregunta dirige mi mente a la filosofía de Nietzsche y la idea de que nos hemos montado un mundo paralelo inexistente para no sufrir, llegando a considerar esa mentira como una verdad irrefutable. Lo mismo ocurre en el tema de las corporaciones y grandes empresas: nos dejamos engañar con una realidad paralela que oculta unas interrelaciones falsas y comerciales por las cuales ganan dinero mientras a nosotros nos van vaciando el alma.

       La siguiente sección, El triunfo del rollo publicitario, resulta interesante.

        Jonathan Ressler (presidente de Big Rat Inc.) explica cómo la publicidad encubierta nos envía numerosos mensajes en el transcurso de un cotidiano día. Pone una serie de ejemplos: pagar al portero de un edificio para que deje en el suelo cajas de determinada empresa, sugiriéndonos que hay muchas personas que compran dicho producto (argumento de la mayoría: si lo compra mucha gente, debe estar bien); por la calle, oyes a una falsa pareja (comerciales) que hablan en alto sobre un disco, lo bueno que es y dónde puedes comprarlo (argumento de calidad); en la oficina te encuentras con productos de una marca determinada (agua); en el descanso para comer, los papeles de los bocadillos te hacen llegar mensajes publicitarios. Y solo estamos a mitad del día; de modo que cuando nos acostamos, nuestra mente ha sido bombardeada con numerosos mensajes publicitarios encubiertos tan sutiles que no les prestamos atención, pero que nos van inculcando la “bondad” de los productos y sus empresas. Un día entero de marionetas. Así uno tras otro. ¿No cobra, ahora, más sentido la cuestión que se hacía más arriba? Asusta, ¿verdad? Y más peligroso resulta cuando estamos seguros de dominar el truco y pensar <<bah, a mi no me afecta; ya sé que lo utilizan en series y películas>>, donde los personajes toman una determinada marca de leche, emplean un tipo de ordenador concreto, un móvil de una determinada empresa…

            Sin embargo, esto no es tan sencillo, pues ocurre en todos los lugares en los que nos comunicamos. En todos. Por lo que necesitamos ser muy fuertes para intentar evitar esta presión y este control. Y aún así… no escaparemos del todo.

        Esta parte enlaza con la siguiente, que se refiere a nuestro dominio territorial que está concluido, por lo que el interés se centra en el poder que puede conseguirse mediante el  laboratorio. Le aconsejo leer el artículo siguiente, inquietante, pero que ayuda a comprender. Recuerde: información es poder. Si queremos mejorar la vida propia y la de los nuestros, resulta necesario saber dónde están estos peligros.

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sábado, 31 de diciembre de 2011

LA CORPORACIÓN: ANÁLISIS DE NUESTRO MUNDO III.

Ver antes parte I  y parte II





La tercera parte de este documental comienza con una descripción sobre el caso de unos universitarios (¡¡!!) que piden la patrocinio de corporativas. Muy revelador resulta el texto de uno de sus anuncios ( <<patrocínenos y nos comeremos sus cereales aún sin hambre>>), así como sus exageradas alabanzas y la idea de que hay que confiar en el mundo corporativo. ¿Estupidez?

El documental responde entrevistando a Marc Barry, un espía comercial (no consigo comprender cómo se dejan convencer para estas cosas), un mercenario que roba los prototipos e ideas para ciertas corporativas. Si no se respetan entre sí, que podemos esperar los míseros ciudadanos. Los comentarios amorales de este individuo son alucinantes: <<¿si fueras presidente de una empresa, crees que a tus accionistas les importa que seas o no buena persona?>>.

Esto es muy duro, ya que nos hace ver a qué clase de gentuza le hemos concedido el poder (sí, nosotros; aunque ahora nos escondamos ante la pasividad, el encogimiento de hombros y el victimismo).

Con todo. Estos espías son meros peones empleados como satélites. Si les crea beneficios por el robo de información, excelente; sin embargo, si les acarrea algún problema, se desentienden de él. ¡Y el hombre lo cuenta tan tranquilo!

La voz en off vuelve a ponernos sobre aviso: las corporativas contratan a especialistas para crear una imagen de seducción, que nos convexa de lo buenas y necesarias que son, así como los productos que nos ofrecen.

Si lo analizamos bien, vemos que estamos dejando que nos esclavicen (y, por tanto, a nuestros hijos) una panda de malhechores a quienes hemos otorgado poder para hacerlo.

Esto se vincula con el siguiente apartado.: <<La gestión de las percepciones>>.

Richard Grossman afirma que las corporativas seducen a nuestra mente, creando una serie de necesidades (como ya nos advirtió Chomsky) en todos los ámbitos de la vida (una serie de ideales y convicciones que quedan durante nuestra vida y que consideramos una real y buena visión del mundo). La publicidad y la educación son los artífices de enseñarnos una manera concreta de ver el mundo. Si éstas están controladas por corporaciones (grandes empresas), se presentarán a sí mismas como imprescindibles (así como lo hacen las dictaduras y tiranías). Es decir, mediante la publicidad y la educación privada (o controlada por el pensamiento empresarial) nos convencen de que las corporaciones son una serie de santos sin los cuales no podríamos vivir, presentando una falsa imagen de sí mismas y sus “hazañas”. Claro ejemplo lo tenemos en las palabras edulcoradas de políticos (VER COMENTARIO A DISCURSO DE RAJOY ) que se preocupan más por seducir mediante apariencias a un ciudadano irresponsable que se deja manipular, como es el caso de la Comunidad Autónoma de Madrid (como bien sabrá, lector, como inteligente ciudadano).

Se presentan estas corporaciones (grandes empresas privadas) como los artífices <<del progreso y de la buena vida>>, engañando al ciudadano, mientras consigue convertirlo en un ente manipulado y consumista de necesidades creadas (y, por tanto, falsas).

Así que nos están mintiendo al indicarnos, por ejemplo, la panacea de la educación  y sanidad privadas, ocultando el interés por el benefició económico individual aunque eso conlleve la irresponsabilidad social e ineficacia del servicio. Todo esto da lugar a un debilitamiento social, incapacitando para enfrentarse al agresivo ataque de las corporaciones.

Chris Komisor se refiere a cómo ayuda a las grandes empresas a hacer que se extienda dicha imagen “axiomática” de ellas mismas. Lo más eficaz es aparentar ser lo más cercano posible a nosotros, un vecino más (eso sí, con miles de euros que ganan a costa de nuestra propia estupidez o abulia (rasgo que compartimos con la sociedad de la crisis de la Restauración).

Del ejemplo personificado en Pfizer, se hablará en el siguiente artículo. Ahí va solo un aperitivo: Tom Kline quiere mostrar qué bien ha hecho las cosas su empresa para mejorar el metro, mientras nos dedica una fraudulenta sonrisa. El resultado ya lo conoceremos, pero lo invito, querido lector, a detectar semejanzas con nuestro entorno.

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jueves, 29 de diciembre de 2011

CORPORACIÓN: ANÁLISIS DE NUESTRO MUNDO. PARTE II.


Ver antes parte I.



E
sta segunda parte del documental gira en torno al poder que ejercen el marketing y la publicidad sobre nuestras mentes.  El episodio se denomina La corporación en crecimiento.









La voz en off nos hace ver que la privatización ocupa todos los ámbitos de nuestra vida, legando, incluso, a la popular (con el significado de “propiedad del pueblo”) canción de cumpleaños feliz. Entiendo que pidas dinero por una canción, pero una surgida desde la originalidad de la propia mente, no robando al pueblo lo que es suyo.
Se ha abierto la veda de la privatización, de la compra de derechos de propiedad de todo. Parece la época de la fiebre de oro. El problema es que si han llegado a robar la canción mencionada, ¿qué no harán suyo por un módico precio? ¡Qué tristeza de negras almas!
La profesora Susan Linn lo enlaza con la diferencia del marketing actual no solo con el que se hacía en la época de nuestros padres, sino que resulta muy distinto al que vivimos los jóvenes de hoy. Los niños de ahora deben enfrentarse a un marketing mucho más agresivo que procura manipularlos desde su más tierna infancia, ayudando a vaciar su cerebro, a que éste no se desarrolle como es debido produciendo unos adultos marionetas que no van a movilizarse por las injusticias que sufran. Lo peor es que creerán (y creen) que ellos no están influidos (no * influenciados, ¡vaya vulgarismo más horrible!) ni coartados. Negarlo e ignorarlo deja el camino libre a los manipuladores de toda índole, desde el anuncio al político que le sonríe cínicamente mientras recorta sus libertades y consigue que el ciudadano lo vote convencido de que  aquel solo piensa en el bien del pueblo.
A continuación, la cínica Lucy Hugues nos explica que su empresa (Iniciative Media) hizo en 1998 un estudio con el fin de comprobar cuándo y dónde insisten más los niños para que les compren algo. Aquí tengo que apostillar- y estará de acuerdo, querido lector- que el problema no está solo en la agresividad y el cinismo de la bruja del oeste de la publicidad, sino en nosotros mismos como padres. Tenemos una gran responsabilidad a nuestro cargo. Nosotros podemos formar a una persona completa o destrozarle la vida con unas decisiones que, a primera vista, parecen inocuos, pero que son relevantes para desarrollar el cerebro y la moral de nuestro hijo.
Numerosos estudios de psicología sobre la mente y desarrollo del niño aseguran que hay que ponerle normas claras desde el principio (desde que es un bebé), pero especialmente importante resultan los dos años. Como se le deje hacer lo que quiera a esa edad…, lo llevamos claro después. Me horroriza ver a “padres” irresponsables (destroza personas) que dejan a sus hijos tirarse por el suelo y corretear por los centros comerciales o cualquier lugar público) mientras ellos están en una terraza fumando (tremendo asesinato, ¿cómo se puede ser tan inconsciente como para drogarse ante su hijo e ir destrozando sus órganos?). Seguro lector que ha sido testigo de niños atropellando a la gente o jugueteando en torno a la carretera, mientras que el padre lo ignora.
Claro está que si no le enseñas las reglas sociales, que van construyendo su moral, en su primera infancia, no se pueden quejar los progenitores del adolescente que tengan luego y culpar a los profesores exculpándose de la despreocupación (colmarlo de todos los caprichos es todo menos preocuparse por él) de la que han hecho gala con su propio hijo.
Acciones aparente tan tontas como dejar a un niño que se levante de la mesa cuando le venga en gana, conllevan multitud de consecuencias, y ninguna buena: desde la falta de desarrollo social y cerebral hasta la aceptación de normas que regulan la convivencia de un Estado. Si no se le enseña bien, no se puede esperar que luego sea un buen adolescente o un futuro ciudadano de bien. Están destrozando a su hijo. ¿No les da vergüenza?, se preguntará como yo, querido lector. Nadie ha dicho que educar a un hijo sea fácil. Es una gran responsabilidad que necesita de los padres tanto una alta moral como una gran inteligencia social (y esto se aprende en casa).
Los ilustrados, como Moratín, advirtieron que para que una sociedad estuviera formada por ciudadanos de bien (alta moralidad, valores de esfuerzo, inteligencia social, etc.) que desarrollan un país debía educarse a los progenitores (en esa época a las futuras madres, que eran las que educaban a los niños). En consecuencia, un padre bien educado dará lugar a niños buenos e inteligentes que formarán una sociedad de alto nivel en su inteligencia socia y, a partir de ahí,  se puede desarrollar un Estado.
Todo esto me hace analizar nuestra propia sociedad, tan alejada de ese ideal ilustrado y romántico (noventayochista y del 27) del hombre de bien. Cada vez se extiende más la carencia de valores y se pierde inteligencia social. Sí, y parte de la culpa la tenemos nosotros como padres que damos móviles, nintendos y más borregadas a niños de cinco años (hundiendo su desarrollo del cerebro y produciendo criaturas gordas y sin imaginación; esa imaginación que conduce al pensamiento abstracto que ya no alcanzan muchos de nuestros adolescentes) para que nos dejen tranquilos. No haberlos tenido.
Siguiendo el estudio de esta corporación de marketing, su fin último era procurar que los niños den más la lata para que les compremos más cosas (ahí estamos nosotros los adultos paternales para defenderlos; llevemos a cabo nuestra responsabilidad). Está en nosotros educarlos para no volverlos así de estúpidos. No es tan difícil. Solo hay que ponerse y pedir ayuda si es necesario. De cualquier manera es mucho más sencillo educarlos desde que son muy pequeños a intentar corregirlos después. Hay que ponerse las pilas, no solo para no tener que aguantar tonterías, sino por nuestros hijos y por nuestra futura sociedad. No podemos quejarnos de que todo va mal si somos nosotros quienes lo estamos produciendo.
<<Se puede manipular a los consumidores para que quieran, y por lo tanto, compren sus productos. Es un juego>> afirma la cínica Lucy.
¿Nosotros queremos que nuestros niños pasen su vida como marionetas sin libertad? El verdadero amor paternal no está en colmarlos de objetos inservibles, sino en educarlos para que sean personas completas, que sepan tomar sus decisiones, que sean capaces de percibir que estar intentando manipularlo, que sepan discernir entre el bien y el mal. Estas personas fuertes intelectual y moralmente son los que levantan los países, no los esclavos de tiranos publicistas, especuladores y políticos.
El documental sigue recordando que los niños no tienen una mente desarrollada. Dependen de su formación para ser un tipo u otro de personas. Tarea muy importante de los padres y, posteriormente, de los profesores. Pero las empresas publicitarias <<juegan con la vulnerabilidad de los niños por su falta de desarrollo>>. Hemos abandonado nuestra labor de padres que enseñan el mundo a sus hijos y estamos dejando que los anuncios moldeen la mente de nuestros retoños a su antojo. <<Todo lo que ve un niño causa una gran impresión en su mente>>. La mente del niño es como un ordenador, se empapa de la información que le llega en sus primeros años, condicionando su visión del mundo y su desarrollo intelectual, moral y cognitivo. ¿Vamos a dejar a nuestros hijos a merced de esta presión? ¿Vamos a faltar a nuestra responsabilidad de padres y seres humanos?
El filósofo Mark Kinguell afirma: <<todas las instituciones proporcionan una función social que ocupar>>. <<Las instituciones más poderosas tratarán esas funciones como virtudes>> (Atención a las imágenes). Esto mismo hacen las corporaciones para ofrecernos la “virtud” del buen consumidor.
Chomsky continúa explicando que esto se debe a que el fin último de la corporación es conseguir altos beneficios económicos por lo que si nos manipulan desde niños para que seamos (entre otras cosas) buenos consumidores tendrán generaciones enteras de beneficios asegurados creando  “necesidades” estúpidas.
Para las corporaciones <<lo ideal es tener individuos disociados unos de otros cuyo concepto de sí mismos y su sentido del valor sea el de cuántas necesidades creadas soy capaz de satisfacer>>.

Muestra clara de esto son los niños y adolescentes (y muchos adultos) de la actualidad. Generaciones vacías en espíritu y moral que compiten por ver quien tiene el móvil último modelo, las zapatillas más caras…, aunque su familia no llegue a fin de mes.
 Un hecho muy triste y que representa el poder que tenemos los padres para dirigir a nuestros hijos en una u otra dirección es el siguiente caso real: un adolescente que está en el instituto porque le obliga la ley, que no lleva el material escolar a clase porque su familia no llega a fin de mes; pero que, luego, le regala un tatuaje (¡¡¡!!!) de cien euros. ¿Qué clase de personas estamos creando? ¿Preferimos alardear por estupideces innecesarias antes de comer y cultivar nuestra mente para hacernos libres? Estará conmigo, estimado lector, que la culpa aquí es del padre por dos cosas: por no haber parado los pies a su hijo en la infancia y por sobreponer un capricho del niño a la subsistencia de la familia.
El final del episodio resume todo: <<las industrias de las relaciones públicas están diseñadas para moldear desde la infancia con este patrón que ellos desean>>.
Está en nuestra responsabilidad de padres y adultos no permitir que a  nuestros niños y adolescentes llegue esto. Evitar que privaticen las mentes de nuestras generaciones en nuestra responsabilidad.


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miércoles, 28 de diciembre de 2011

LA CORPORACIÓN: ANÁLISIS DE NUESTRO MUNDO.

A continuación, a lo largo de seis entregas, vamos a realizar un comentario de un documental antiguo que llamó mi atención hace tiempo y que nos ayuda a comprender qué hace que estemos donde estamos y el peligro que corremos al dejarnos manipular.
Es un documental muy útil para ayudar a que ni a nosotros ni a nuestros hijos nos tomen como muñecos de trapo.
Húndase en el sillón y deje que este documental le abra los ojos.
Este documental, dos de un grupo de tres, nos hace ver cómo unos cuantos (mediante corporaciones) en diferentes ámbitos juegan con nosotros con el único fin de conseguir beneficios económicos, pero evitando todas las responsabilidades.
El título del primer episodio de este segundo documental es muy esclarecedor: <<corporaciones: instituciones o psicópatas>>.





El vídeo comienza con el primer psicópata. Brawn confiesa haberse alegrado del exterminio del 11-S (¡vaya barbaridad!), porque le hizo ganar mucho dinero (¿cómo se puede ser tan ruin?). Lo peor es que lo dice todo con esa cínica sonrisa…<<¿A cuánto se estará vendiendo el oro?>>. ¿Qué dirían las víctimas? ¿Qué dirá usted, querido lector, que es más inteligente que este monstruoso ser sin alma?
Sin embargo, ésta no fue la primera vez, ni será la última, que se gana dinero  a costa de miles de muertes de inocentes.
El mismo psicópata (¿cómo lo habrán convencido para que participara en esto? ¡Tan listo para unas cosas y tan poco inteligente para otras!)  pone otro ejemplo, remontándose a 1991 a la guerra del Golfo. Época en la que el precio del crudo subió no ya a las nubes, sino a la estratosfera. Por ello, estos especuladores deseaban que se alargara la guerra. Mientras, crisis en todo el primer mundo (provocando absurdos cambios de gobiernos; vamos, como ahora).
La voz en off nos recuerda que esto es así desde antiguo, pero que en un tiempo <<las cosas se consideraban demasiado sagradas como para que se considerasen oportunidades de enriquecerse>>.
El siguiente apartado se denomina: <<los problemas con los límites>>. Aquí Jeremy Rifkin nos recuerda que la sociedad del Medioevo llevaba <<una vida colectiva>>. Dentro de toda la barbarie había <<un sentido de responsabilidad colectiva>>, eso que en nuestros días se ha olvidado. El débil ser humano ha continuado en la faz de este planeta que estamos liquidando por ser un animal social, como advertía Aristóteles. ¿Qué pasaría, entonces, si se comienza a buscar los beneficios propios a costa del bien del prójimo? ¿A esto se referían los maya con la fecha de 21 de diciembre de 2012 como la llegad del fin del mundo? Nos queda poco para recular. Cuanto antes, mejor.
¿Cuándo empezó esto de considerar la propiedad? Nada más ni menos que con los tan de moda: los Tudor. Es con ellos con los que se empieza a parcelar, así como a vender y comprar la tierra (origen de la industrialización). Continuó con los océanos, con el aire… Todo se puede (que no se debe) vender y comprar. Todo esto es la privatización de los bienes comunes.
Elaire Bernard nos lanza una pregunta: <<¿por qué sólo se considera riqueza lo que está vallado? Ella considera que es usurpación de la riqueza colectiva. Ejemplo caro  lo tenemos en la terrible idea de querer privatizar el agua que nos suministra Canal de Isabel II, para que unos pocos se enriquezcan robando lo que es de todos.
El filósofo Mark Kingwell nos hace ver que desde que empezamos a privatizar nos hubo un momento de marcha atrás al empezar a considerar bien común algunos asuntos. De modo que pone un ejemplo muy ilustrativo: en EEUU hubo un momento en el que el servicio de bomberos estaba privatizado. Si tu casa se estaba incendiando y llegaba una brigada que no coincidía con el símbolo que tuvieras en la pared, ésta pasaba de largo (nada, ser humano a la parrilla).
Este filósofo nos recuerda que es muy importante que una serie de cosas (atención a las imágenes) esté en manos públicas por seguridad tanto física como mental e intelectual. ¿Por qué hacerlo privado de nuevo si ya se ha visto que es perjudicial? Recordemos el retraso educativo en España hasta la II República (y luego durante la Dictadura).
A continuación, el lingüista y sociólogo Chomsky comenta lo que significa privatización. Resulta muy claro al respecto: <<significa que se toma una institución pública y se la das a un tirano irresponsable>> (genial, como siempre). Claro ejemplo lo tenemos en la Comunidad Autónoma de Madrid, cuyo interés por sus propios beneficios económicos (para sí mismos como individuos) da lugar a la privatización de bienes comunes y necesarios en una sociedad como la Educación y la Sanidad (dos de los elementos que los expertos e intelectuales consideran invendibles). En fin, veremos ahora cómo esta avarienta política se extiende por el país, destrozando el duro trabajo de treinta años de democracia.
Me encanta la buena explicación que hace Chomsky sobre las ventajas de la pública frente a la privada en momento de crisis, echando por tierra toda la retrógrada política de nuestro nuevo Gobierno, pero ideas antiguas que nos han conducido a lo que estamos ahora. Es decir, que cuanto más se privatice, más problemas tendremos a la hora de enfrentarnos a una crisis (vaya, muchas gracias, Aznar).
Chomsky hace una referencia a que los economistas no tienen conocimiento divino de todo lo referente a la economía. Así se ve en la siguiente cita <<si queremos salvarnos, los economistas tendrán que aprender a restar>>.
El cierre de este apartado lo traen las desesperanzadas palabras de Barlow, que afirma que muchos consideran que llegará un momento en que se privatizará todo. Y por ese camino vamos. ¡Hasta el aire que respiremos!


Ver también  parte IIparte III, parte IV.



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