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domingo, 29 de septiembre de 2013

MITOLOGÍA AZTECA: QUETZALCÓACTL


Una de las leyendas aztecas consideraba a Quetzalcóatl un hombre  blanco con barba, un individuo que procedía de un lugar lejano.
Se dice que en la época en que gobernó, Tula y sus habitantes vivieron la paz  en un próspero tiempo.
Mas Quetzalcóactl envejeció y sus súbditos se hicieron perezosos. Tezcatlipoca consideró que había llegado su momento. ¡Por fin podría expulsar a  Quetzalcóactl! De modo que preparó una serie de tretas para deshacerse de él.
Se disfrazó de anciano y se presentó en el palacio asegurando que Quetzalcóactl estaba enfermo y que él era el único que podría ayudarlo. Así que lo dejaron pasar.
Una vez estuvo ante el rey, le ofreció una poderosa droga. El sabio y viejo rey se dio cuenta de que su reinado llegaba a su fin, por lo que preguntó al visitante cuál  sería su próximo destino. A lo que éste respondió que habría de dirigirse a Tollantlapán, donde un viejo hombre lo estaría esperando para devolverle su juventud. Y le ofreció una extraña pócima mientras afirmaba que al tomarla lo comprendería todo.
A pesar de su enfermedad, Quetzalcóactl no se dejó engañar. De modo que no abandonó su reino y Tezcatlipoca tuvo que idear otro modo de obligarlo a marchar.
La siguiente vez se disfrazó de un joven y apuesto vendedor de chiles.  Se colocó en la plaza con la intención de que la hija de Quetzalcóactl lo viera. Como la habían sobreprotegido en su educación, nunca había tenido contacto con extraños. Así que cuando vio al hermoso joven, un apasionado amor brotó en el corazón de la princesa. Locamente enamorada, confesó a su padre que no aceptaría a nadie más como marido y que moriría si no podía estar junto al vendedor de chiles.
A Quetzalcóactl no le hacía mucha gracia, pero tuvo que satisfacer los deseos de su hija y aceptar al vendedor de chile como yerno. Y lo mandó buscar, pero los guardias no lo encontraron. Cuando ya iban a darse por vencidos, el joven apareció en su puesto de la plaza.
Y el  matrimonio entre la princesa y el joven se hizo realidad. Mas a los habitantes no les gustaba. Por ello, para entretenerlos, Quetzalcóactl decidió atacar a una tribu vecina. Los toltecas creyeron que ese sería un buen momento para que el joven vendedor de chiles- que ya ejercía su influencia como yerno del rey- tuviera un accidente. Sin embargo, volvió triunfante de la guerra y con mayor influencia.
Y comenzó a llevar a cabo sus planes para atraer a los toltecas. Organizó una gran fiesta. En ella comenzó a cantar,  a tocar el tambor y a bailar. Pidió a los invitados que bailaran y cantaran con él. Y así, siguiendo el ritmo del tambor, fueron conducidos a un barranco. El tambor sonaba cada vez más y más rápido y ellos seguían el ritmo como extasiados hasta que, cruzando un puente, perdieron el equilibrio y cayeron al vacío, al valle, donde se convirtieron en piedras.
Después, Tezcatlipoca atacó a los que trabajaban los jardines y los mató a todos. A continuación se convirtió en hechicero. Hipnotizó a la gente, pero se dirigió ante él tal número que murieron aplastados.
Así siguió un desastre tras otro. Finalmente se transformó en una anciana y tostó las reservas de maíz. El olor atrajo a los pocos habitantes que quedaban. Y Tezcatlipoca terminó con ellos.
Quetzalcóactl comprendió que debería partir. Prendió fuego a la ciudad que había fundado hacía años, enterró el oro y pidió a los pájaros de alegres colores que se marcharan.Y él emprendió el viaje, sólo acompañado por sus sirvientes.
Caminó y caminó hasta que llegó a un gran árbol. Junto a él paró a descansar. Pidió su espejo y contempló cómo reflejaba un hombre anciano y cansado. Airado, lanzó piedras contra el árbol, quedándose éstas incrustadas en el tronco.
Y continuaron el viaje.
Al tiempo, volvieron a parar para descansar. Dejó la marca de sus manos y piernas en una gran roca.
No sabía que Tezcatlipoca lo perseguía con la intención de ir aprendiendo todos los conocimientos del aciano.
Al llegar a las montañas, sus criados murieron congelados y Quetzalcóactl se quedó solo. A pesar de ello continuó su camino hasta que alcanzó el mar. Construyó una balsa entrelazando culebras. Subió a la embarcación y se adentró en las aguas prometiendo que volvería.

Y los aztecas creían que regresaría en una fecha concreta que coincidió, precisamente, con la llegada de Hernán Cortés, al que identificaron como el propio Quetzalcóactl por sus características (blanco, con barba y casco). Por ello Moctezuma le entregó una máscara de Quetzalcóactl.


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domingo, 6 de enero de 2013

MITOLOGÍA AZTECA DE LA CREACIÓN: EL ORIGEN DE LA VID.


Tras el momento de la creación del mundo, había que “amueblado”. Hoy vamos a centrarnos en cómo surgió la vid.

El dios del viento, Ehecatl (una de las formas de Quetzalcóatl) se enamoró de una joven que vivía con los dioses. Mayahuel, que así se llamaba la muchacha, estaba bajo el cuidado de una anciana, Tzitzimil.

Aprovechando que la vieja mujer estaba dormida, el dios fue a visitar a Mayahuel, a la que despertó con delicadeza. Después se marcharon sin hacer ningún ruido. Decidieron descender a la tierra. Sin embargo, una vez sus pies tocaron el suelo, la pareja se metamorfoseó en un árbol: Ehecatl, en una poderosa rama; la muchacha, en una delicada y florida rama.

Cuando la anciana Tzitzmil despertó y descubrió la huída, montó en cólera. De modo que organizó un grupo de jóvenes divinidades para que la ayudaran a buscar a la pareja.

En pocos días hallaron el árbol. Tzitzimil identificó a su protegida en la belleza de esa rama. Encolerizada, pidió la ayuda del relámpago, que, a su llamada, se lanzó contra el árbol. Así consiguió separar las dos ramas. A la de Ehecatl no le ocurrió nada, pero Mayahuel… Se convirtió en astillas que masticaron los jóvenes dioses que Tzitzimil  había llevado consigo.

Una vez se hubieron marchado, el dios del viento recuperó su imagen. Había sido testigo del final de su amada. Apenado siguió el camino que habían recorrido los jóvenes lanzando los restos de la que había sido una hermosa rama. Las astillas se habían trasformado en un hueso. Ehecatl lo tomó entre sus manos con tristeza y dio sepultura al único vestigio de la existencia de su amada Mayahuel. Cuando la tierra cubrió el hueso, surgió una vid.

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domingo, 4 de noviembre de 2012

MITOLOGÍA AZTECA: LAS CINCO EDADES.





Según los aztecas, el mundo ha sufrido cinco edades o cinco Soles. Los cuatro primeros reciben el nombre de los elementos: Tierra, Aire, Fuego y Agua. En cada uno aparecía la vida, pero todas terminaban con la destrucción a causa de un cataclismo. De modo que la edad del Sol Tierra o de los Gigantes, terminó con un violento terremoto que provocó que las montañas cayeran al mar. Después, la edad del Sol Fuego concluyó con una tormenta de lava, que abrasó la tierra. Los únicos capaces de sobrevivir fueron lores pájaros y gente que pudo transformarse en ellos, consiguiendo alzar el vuelo a fin de huir de la catástrofe. La del Sol Aire llegó a su fin por inmensos huracanes que llegaron a arrancar hasta las rocas. El Sol Agua acabó con una monumental inundación, que provocó que todos los seres se ahogaran excepto los peces y dos humanos: Tata y Nena.
Antes de desatar el diluvio, Sol Agua avisó a estos dos seres con el propósito de que se protegieran metiéndose en el agujero de uno de los grandes árboles del bosque. Así sobrevivirían. Pero también les indicó que  cuando todo concluyera, sólo se alimentarían con una mazorca de maíz cada uno.
Y así, la pareja halló el árbol más grande en cuya copa se ocultó, esperando que el diluvio terminara. El agua fue subiendo y subiendo, arrastrando todo a su paso. Pero el hombre y la mujer se mantenían protegidos. Sin embargo, eran testigos de cómo el líquido elemento destrozaba todo, haciendo que desapareciera.

Al cabo de algún tiempo, que a Tata y Nena les pareció mucho, el agua descendió un poco. Así que bajaron en busca de comida. Mas hicieron caso omiso del aviso de Sol Agua y pescaron un enorme pez.  Con ramas hicieron una hoguera par cocinar el manjar, pero un hilillo de humo llegó a la nariz de Sol Agua. Éste descendió para comprobar que los dos lo habían desobedecido. Enfadado, se armó con un palo y arremetió contra Tato y Nena. Después removió su cerebro para eliminar aquella parte que los hacía semejantes a los dioses y los transformó en perros.
Por último, el quinto Sol surgió en Teotihuacán, donde se levantaría una pirámide en su honor. Este Sol unió los cuatro anteriores, dando lugar a la edad en la que vivimos.  Para algunos es de Terremotos, Hambre, Guerra y Confusión; para otros, de equilibrio, siempre que el ser humano sea bueno y respete a los dioses.
En otra ocasión trataremos el inicio de esta quinta edad.
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domingo, 25 de marzo de 2012

RELIGIÓN AZTECA: MITO DE LA CREACIÓN.


Ante todo ha de tenerse en cuenta que el imperio azteca asumió la religión de las civilizaciones que iba sometiendo. Es posible que esto provocara la existencia de varios mitos sobre la creación. Lo que tienen en común es la existencia de unas divinidades enemigas de los hombres, al contrario que lo sucedido en la religión maya.

En una de las versiones sobre la creación se indica que al principio solo había agua (recuérdese la mitología egipcia, por ejemplo), habitada por un ser monstruoso de infinidad de fauces. Los dioses Quetzalcóactl y Tezcatlipoca la levantaron dispuestos a crear el mundo. Pero, para ello, tenían que vencerlo antes, lo que les costó un día y una noche. Entonces lo partieron en trozos. Con la parte inferior hicieron el cielo; con la superior, la tierra. Del pelo de la bestia surgieron la hierba y árboles; de su piel, las flores; de sus ojos, las cavernas y manantiales; de su nariz, los montes.
 
Sin embargo, al anochecer, el Monstruo Tierra comenzó a gritar, ya que tenía hambre y sed. Para satisfacerlas quería corazones y sangre humanos. Los aztecas, entonces, sacrificaron a sus enemigos para saciar a la tierra.

Leer también: religiones del mundo.
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