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domingo, 28 de febrero de 2016

MITOLOGÍA DEL AMAZONAS: CREACIÓN DEL MUNDO



Para algunas tribus amazónicas de la zona colombiana,   la creación del mundo parte de una mujer chamán llamada Romi Kumu, madre del cielo y abuela de todos los seres humanos. Con un ungüento, contenido en una calabaza, era capaz de tener el aspecto de una joven hermosa por el día y vieja y fea por la noche.

En el origen, el mundo no era más que roca. Romi Kumu hizo una plancha con arcilla y la sujetó con tres montañas que sirvieron como pilares. Ella habitaba el cielo. Pero un día, las montañas se resquebrajaron y la plancha cayó sobre la tierra, que se convirtió en el mundo inferior, mientras que la plancha es nuestro mundo. En el borde oriental, Romi Kumu creó la Puerta del agua, que, una vez abierta, provocó una gran inundación.

Cuando el agua se introdujo en las casas, los objetos se transformaron en animales feroces que comenzaron a devorar a los seres humanos. Del gran recipiente que guardaba la cerveza surgieron enormes anacondas; de las vigas, caimanes; de las pequeña piezas de terracota, pirañas. Los seres humanos que no fueron su alimento se ahogaron. Los únicos que sobrevivieron fueron aquellos que habían construido canoas del árbol kahuu. Llegaron sanos y salvos a una montaña. Sin embargo, cuando comenzó a desembarcar más, los víveres no eran suficientes y comenzaron a comerse unos a otros. Por fin, un día, cesó el diluvio y salió el sol. Pero comenzó a hacer tanto calor que la tierra se incendió.

Romi Kumu, que tenía dos hijo y fue la creadora de los seres ancestrales . Éstos descubrieron la existencia de la calabaza con ungüento extraordinario (a base de cera de abeja) que otorgaba la juventud.  La persiguieron hasta el oriente para conseguirla. Ella les dio la calabaza, pero cuando se dieron cuenta de que no era la misma, intentaron matarla. Romi Kumu tuvo que entregarles la verdadera calabaza y  huir por la puerta del cielo, donde se convirtió en las Pléyades. Esa calabaza es la misma que las tribus emplean ahora en los ritos de iniciación








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domingo, 21 de febrero de 2016

MITOLOGÍA COREANA: CREACIÓN DEL MUNDO Y LOS SERES HUMANOS

Miruk meditando
En el inicio, la tierra y el cielo estaban unidos. Fue Miruk quien los separó y colocó columnas  de bronce en cada esquina para sostener la capa celeste. Allí colocó el sol, la luna y las estrellas. Tras tanto trabajo, se dispuso a comer, pero el arroz estaba crudo, Necesitaba fuego. Preguntó a la rana  y también al saltamontes si sabía cómo conseguirlo, pero no pudieron ayudarlo. No fue que tuvo una respuesta afirmativa hasta que inquirió al ratón. Él fue quien le enseñó a hacer fuego frotando hierro y cuarzo.

El siguiente paso era crear seres que habitaran ese mundo. Rajó dos bandejas. De la de oro, salieron los hombres; de la de plata, las mujeres. Y así surgieron los seres humanos. Pero Sokka quería su momento en ese mundo que había creado Miruk, así que lo retó. Sin embargo, siempre vencía éste. Primero en la competición sobre qué cadena se rompería antes en el mar; después, a descongelar un río; por último, en la rodilla en la que nacería una peonía. Sí, Miruk  venció en cada uno de estos retos, pero Sokka robó esta flor. Enfadado, Miruk abandonó el mundo y lo dejó en manos de Sokka, en las que todavía está. Surgió la superstición y la inmoralidad.






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domingo, 6 de julio de 2014

CREACIÓN DEL MUNDO SEGÚN LOS NAVAJOS

Para los navajos la creación del mundo sufrió cuatro momentos: en el primero, se relata el ascenso de los hombres desde el inframundo a la tierra; en el segundo, la época del héroe animal, se muestra cómo se ordenó el mundo y se cuentan las aventuras de los primeros habitantes; en el tercero, la Edad Divina, se narra la matanza de los monstruos; en el cuarto, se explica cómo surge la tribu de los navajos.





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domingo, 23 de febrero de 2014

MITOLOGÍA AMERINDIA: GRAN TORTUGA.


Como todos los domingos, una entrada a la mitología. Este pequeño relato de hoy va dedicado a dos pequeños que acaban de nacer y que, por la cercanía a los padres, considero sobrinos.

Algunas tribus del este norteamericano consideraban que en un principio las personas habitaban el cielo, pues la tierra estaba inundada. En esas aguas sólo vivían aves, peces y animales marinos.
Cuentan que una mujer que vivía en el cielo enfermó. Por mucho que el chamán intentó curarla, resultaron inútiles todos sus intentos. Sólo le quedaba un remedio por utilizar. La base de éste era la raíz de manzano. La familia se dirigió al árbol y, con sus manos, comenzó a cavar cada uno. Habían hecho un hoyo en torno al manzano, pero no hallaban la medicina. Siguieron excavando un poco más. La medicina continuaba sin aparecer. Desalentados, salieron de la enorme zanja. Estaban descansando cuando, de pronto, un estruendo llamó su atención: ¡los bordes del hoyo empezaban a hundirse! El padre y los hermanos se echaron hacia atrás, pero la muchacha, muy débil por la enfermedad, no pudo hacer ningún movimiento para salvarse. Cayó junto al árbol.
Abajo, en el agua, dos cisnes se sobresaltaron por el ruido. Aleteando, levantaron las cabezas y vieron caer tanto al árbol como a la muchacha. Temieron que ésta se ahogara, de modo que la recogieron. La joven se había salvado, pero el manzano se hundió sin remedio en las aguas.
Pasado un rato, los cisnes sintieron cansancio y el peso de la humana. No podían seguir eternamente con ella al lomo. ¿Qué harían? Decidieron reunir el consejo de animales, que presidía la Gran Tortuga. Todos los animales pensaron y pensaron. Los cisnes no podían llevarla por más tiempo, pero tampoco podían dejar que se ahogara. ¡Había que buscar un buen lugar para ella! Nada. Ninguno de los presentes tenía ninguna idea.  De pronto, la Nutria alzó la cabeza con un sobresalto. Se le había ocurrido algo.


—Tal vez, si encontráramos el árbol que cayó junto a ella, pudiéramos construir una isla con la tierra de las raíces.
A la Gran Tortuga le pareció una maravillosa sugerencia. Y se presentó voluntaria para sostener la isla sobre su concha en el caso de poder crear la ínsula.
La propia Nutria, que era la que mejor nadaba de todos los animales del consejo, se sumergió en la aguas a fin de buscar el manzano.
Pasó un largo tiempo que hizo preocupar a todos. Por fin, apareció la Nutria. Pero no había hallado el árbol. Todos bajaron la cabeza y soltaron un suspiro de decepción.
El Castor decidió sumergirse. Y, así, uno a uno todos los animales, fracasaron en su intento. Ya no quedaba nadie.
Entonces, oyeron una vocecilla que pedía que lo dejaran probar, que la dejaran conseguir tierra. Era el Sapo, tan pequeño que nadie se había fijado en él. Una gran carcajada fue la respuesta del resto de los animales hasta que la Gran Tortuga les ordenó guardar silencio.
El Sapo tomó aire y se sumergió. El resto de los animales hizo un círculo en torno al lugar por donde había desaparecido el Sapo. Pasó tanto tiempo, que todos pensaron que había muerto y empezaron a apartarse. Entonces, apareció una burbuja. Luego, otra. Y así hasta que salió el Sapo. Éste abrió la boca y dejó caer la tierra que llevaba sobre la concha de la Gran Tortuga.  A continuación murió. Los animales ayudaron a extender la tierra sobre la concha. Los cisnes condujeron a la muchacha hasta allí. Pero la tierra continuó extendiéndose y extendiéndose hasta ser el mundo que hoy conocemos.
Para los indios americanos todavía caminamos sobre la Gran Tortuga. Cuando ésta se cansa y  cambia de posición, se produce una gran sacudida: un terremoto.

Además, el Sapo, que murió por conseguir la tierra, es adorado por los indios. Recibe el nombre de Mashutaha (<<nuestra abuela>>). Por eso no se le hace ningún daño.


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domingo, 7 de julio de 2013

MITOLOGÍA PERSA: LA CREACIÓN.

Ahira Mazda


Según el Bundahishn –una antología del siglo X creada a partir de textos cosmológicos anteriores-, el universo tiene una vida de doce mil años.

 Al inicio, existe Zurvan, un ser andrógino que encarna el tiempo. Deseaba engendrar hijos, que crearían el cielo y el infierno. Para ello debía sacrificarse durante mil años. Casi al final de este periodo, empezó a dudar de la eficacia de tal sacrificio. Fue entonces cuando quedó encinto de gemelos, cada uno con un destino. Decidió dar todo al primogénito, que sería Ahira Mazda , el espíritu del bien. Éste lo oyó y se lo comunicó a su hermano Ahriman (Angra Mainyu), que decidió abrir el vientre a su padre para salir primero.  Al nacer, recordó a éste su decisión sobre el primogénito. Zurvan lo reconoció, pero le advirtió que su mandato duraría nueve mil años. Tras ese periodo, Ahira Mazda reinaría indefinidamente.
Angra Mainyu cayó en al abismo y comenzó el gobierno de Ahira Mazda. Pero se inició una lucha entre ambos espíritus. Ahira Mazda creó el mundo físico, a Gosh (el toro primordial) y al primer ser humano mortal (Gayomard). Angra Mainyu, que por elección propia hace el mal – era capaz de hacer el bien y para demostrarlo creó el pavo real- pretendió destruir el mundo. Dispuesto a ello, corrió por las aguas (que se hicieron saladas), por la tierra (que se convirtieron en desierto), mató a las plantas, al toro y al humano.
El esperma de Gayomard fue conducido al sol; el de Gosh, a la luna. De éste surgieron, de nuevo, las plantas y animales. Del de Gayomard –tras cuarenta años enterrado- aparecería un ruibarbo andrógino, que daría lugar a la primera pareja de humanos: Mashyagh y Mashyanagh.
Se inicia así la primera era de  tres mil años, en la que la luz y las tinieblas aparecen mezcladas en el mundo. Durante este periodo, Angra Mainyu introduce la enfermedad, la codicia y el vicio. Al final, el nacimiento del profeta Zoroastro (Zaratustra) inició la siguiente etapa. A éste se le apareció una de las progresiones de Ahira Mazda. De manera que el profeta va a procurar extender la fe al único dios mientras que Angra Mainyu le lanza una horda de demonios.

Una vez muerto, su esperma se conserva en el lago Hamun. Tras mil años, una  joven virgen que fue a nadar allí se quedó encinta. Nace el siguiente profeta: Soshans.

De la misma manera surgirá el tercer y último profeta. Empezará la batalla final entre el bien y el mal. Lucha en la que participarán todos los anteriores monstruos. El mal será vencido y Angra Mainyu expulsado de la tierra. Ésta volverá a ser plana.






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domingo, 23 de junio de 2013

MITOLOGÍA DEL CARIBE: CREACIÓN DEL MUNDO

la madre anciana ensangrentada (Itiba Cahubaba), divinidad caribeña.


Las creencias del Caribe proceden de Sudamérica, aunque después se fueron sumando las de las migraciones hasta formar un mosaico religioso. Pero no construyeron grandes monumentos en honor a sus divinidades, sino que crearon zemís, tablillas poderosas que representan los héroes y dioses. Eran especialmente empleados por los chamanes para sus viajes espirituales.

Los taino consideran que el mundo se creó en cinco eras. La primera se inició en el momento en que el Espíritu supremo mató a su hijo Yaya a causa de su rebeldía. Introdujo sus huesos en una calabaza que colgó de las vigas de la casa. Al cabo del tiempo, descubrió que los huesos se habían transformado en peces. Así que él y su esposa se los comieron.


En otra versión, los cuatro hijos de la madre anciana ensangrentada (Itiba Cahubaba), entraron en la casa de Yaya y descubrieron la calabaza con peces en el interior. Cuando se disponían a comérselos, el dueño llegó. Intentaron colocar la calabaza y los peces en su lugar con tanta premura que se les cayó. Se derramó el agua y los peces cayeron. Así surgió el océano. Los hermanos huyeron hacia la tierra de su abuelo. Uno de los jóvenes pidió pan de mandioca. Enfurecido, el anciano escupió a su espalda. De esa saliva procede la droga que los chameles empleaban para acceder al mundo espiritual.



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domingo, 26 de mayo de 2013

MITOLOGÍA GRIEGA: CREACIÓN DEL MUNDO.


A pesar de que la mitología clásica –la griega- resulta muy conocida, voy a explicar una de sus versiones.

En el inicio sólo existía Caos, la oscuridad. De allí surgió Eurínome, pero no pudo posar el pie en ningún lugar. Decidió separar el mar. Fu surcándolo danzando por las olas hasta el sur. Allí apareció el viento Bóreas. Juntos tuvieron a la serpiente Ofión, que yació con su madre. Ésta se transformó en paloma. Voló y voló hasta que puso un huevo. La serpiente Ofión lo rodeó para darle calor hasta que eclosionó. Salieron todos los elementos y seres.

Eurínome y Ofión decidieron habitar el monte Olimpo. Sin embargo, la serpiente alardeó de haber sido el creador de todas las cosas. La diosa se enfureció y propinó tal patada a Ofión que se le saltaron los dientes, que lanzó al pie del monte. Después creó a las Titánides y a los titanes para los planetas.


Mientras tanto de los dientes de la serpiente surgió Pelasgo, el origen de la Humanidad.




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domingo, 19 de mayo de 2013

MITOLOGÍA AUSTRALIANA: LOS UNAMBAL

Ungud, la serpiente creadora de la mitología aborigen australiana.
Para los unambal, que se ubican en el noroeste de Australia, hablar de la creación del mundo es poner de  relieve el sueño como una forma de conectar, de "recordar" ese momento.

Al principio sólo existían el Cielo (Wallanganda) y la Tierra (Ungud). Este, con la forma de una pitón (otra vez la figura de la serpiente) vivía en las profundidades de la tierra. Controlaba el agua así que dio vida a todo lo que Wallanganda había creado.

Sin embargo, esa creación sólo tenía lugar en la noche, cuando ambos dormían. Y soñaban con seres negros, blancos y rojos, cuyas imágenes -según los unambal- es posible contemplar en la roca.

Aquí ya tenemos esbozado el tema de la vida como sueño que tanto ha hecho reflexionar a los seres humanos en todos los lugares y épocas. Desde la Vida es Sueño hasta Matrix.

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domingo, 14 de abril de 2013

MITOLOGÍA JAPONESA: LA CREACIÓN DEL MUNDO.


En el inicio de los tiempos el universo era una masa gelatinosa. De ella surgió el dios Amanominakanushi – no – kami, al que siguieron otros cuatro más. Todavía sin tierra, estos cinco dioses principales, más otras divinidades, habitaban en la Altiplanicie del Cielo (Takamagahara). Fueron los más jóvenes – Izanagi e Izanama- los encargados de crear esa tierra. Para ello, asentados en el Puente Flotante del Cielo, sostuvieron juntos la lanza sagrada y agitaron a la par las profundidades. Al sacar la lanza, ésta dejo caer unas gotas que formaron el primer terreno: la isla Onogoro.


Existen elementos de la cultura japonesa que recuerdan a la China. Posiblemente eso se deba a que hace unos doce mil años existían estrechos tramos de tierra que conectaban Japón al continente y a Corea del sur. De modo que eso debió facilitar la llegada de los nuevos habitantes a lo que luego sería el archipiélago japonés.

Teniendo en cuenta esto, resulta comprensible que la narración de la creación del mundo presente vinculación con la china.


Los dos dioses descendieron y construyeron un palacio. Además, inventaron un rito matrimonial. Su primer hijo, llamado Hiruko (niño sanguijuela) era un ser deforme. Por eso lo introdujeron en una barca y lo lanzaron al mar. El niño había salido deforme porque la diosa Izanami había sido la primera en hablar en el rito matrimonial. Por eso la pareja lo repitió. Izanami volvió a quedar embarazada. Primero dio a luz las islas japonesas; después, a divinidades vinculados con fenómenos atmosféricos; luego,  a Kagutschi, dios del fuego. El retoño quemó tanto a su madre que ésta murió al dar a luz. Sin embargo, otros seres surgieron todavía de su cuerpo. De las lágrimas del apenado esposo, el dios Izanagi, también brotaron dioses.

Ahora comienza un episodio que recuerda  a Orfeo y Eurídice de la mitología griega. Una vez muerta, Izanami llegó al subterráneo mundo de las sombras: Yomi. Su esposo decidió partir en su busca. Una vez allí, el rey del inframundo le indicó que no debía mirarla. Sin poder aguantar, Izanagi prendió una púa de peine. La luz de la improvisada antorcha le presentó la imagen de su esposa, ahora en descomposición. Aterrado, el dios procuró huir. Enfadada ante tal reacción, Izanami mandó una horda de demonios a perseguir a su marido. Ella misma se había convertido también en un demonio. Cuando Izanagi alcanzó la salida y llegó al mundo de los vivos,  halló tres melocotones. Los lanzó contra el terrible ejército, más Izanami estaba a punto de llegar a la salida, por lo que el dios la bloqueó con una enorme roca. Así terminó su matrimonio. ¿Vendrá de ahí hasta que la muerte os separe?
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domingo, 24 de febrero de 2013

MITOLOGÍA CHINA: LA BATALLA ENTRE GONGGONG Y ZHURONG.


 Después de que Nüwa creara a los seres humanos y Fushi los educara, el dios del agua (Gonggong) y del fuego (Zhurong) comenzaron entre ellos una violenta batalla. No se sabe cuál fue el origen de la enemistad. Lo que si se conoce es que tuvo consecuencias para los hombres y mujeres que poblaban el mundo, hasta entonces, felizmente.

La lucha terminó con la victoria de Zhurong. Avergonzado, Gonggong decidió suicidarse. Para ello no se le ocurrió nada más que golpearse contra una de las enormes montañas que los chinos consideraban que sujetaba el mundo. Obviamente, él  casi no se hizo nada, pero destrozó el pilar. Provocó que el cielo se desplomara por ese lado, haciéndose un agujero. Al ser golpeada tanto por los restos de la montaña como por el cielo, la tierra se resquebrajó. De esas heridas surgieron llamas o agua que inundaba los lugares. Muchos seres humanos se ahogaron bajo el peso de los nuevos mares. El resto procuraba huir para proteger su vida.

Nüwa contempló cómo todo había quedado devastado y cómo morían los  indefensos seres que había creado. Así que decidió solucionar el problema que habían provocado los dos dioses. Volvió a acercarse al río Amarillo, esta vez para seleccionar cantos rodados con los cinco colores primarios. Formó con ellos cuatro pilares que colocó en los cuatro puntos cardinales a fin de que sustentaran el mundo. Después tapó las grietas de la tierra con juncos.

Las agresivas aguas y llamas desaparecieron, pero también lo habían hecho muchos hombres y mujeres. La pena y el miedo agobió de tal manera a los seres humanos que Nüwa decidió inventar un instrumento musical para que olvidaran el triste suceso. Unió juncos (trece, para ser exacto) y les dio la  apariencia de cola de ave. El viento se introducía en los tubos y producía una dulce melodía.

A pesar de todos sus esfuerzos, hubo algo que Nüwa no pudo solucionar. Cuando se había desplomado parte del cielo, este golpeó la parte nordeste, provocando que su nivel fuera más bajo. A causa de esto los ríos de China van a desembocar a ese lugar.
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domingo, 17 de febrero de 2013

MITOLOGÍA CHINA: FUSHI.



 Fushi, al igual que su pareja Nüwa (algunos creen que son marido y mujer; otros, hermano y hermana), tenía la parte superior  al igual que los hombres, pero la inferior de dragón.

Este dios ayudaba y protegía a los seres humanos. A mí me recuerda a Prometeo en versión china, pues uno de los regalos más importantes que Fushi otorgó a los seres creados por su esposa fue el fuego. Los humanos se maravillaban y aterrorizaban cuando un poderoso rayo alcanzaba un árbol y producía una ardiente llamarada. Sin embargo fue este dios quien les enseñó cómo crearlo y para qué emplearlo. De este modo los hombres y mujeres dejaron de comer comida cruda. Además conseguían más fácilmente alimento, pues cazaban a los animales atemorizándolos con el fuego.

Pero además de enseñarles cómo sobrevivir, el dios fue más allá. Educó su espíritu. Con esta intención les mostró la relevancia de la música. Y a esto añadió el aprendizaje de la adivinación. Creó para ellos el Libro de los Cambios, compuesto por ocho hexagramas con los elementos del mundo: cielo, tierra, agua, fuego, montaña, trueno, viento y río.

Gracias a este conocimiento, se descubría cómo evolucionaría una enfermedad, una guerra o cual era la decisión más acertada.

Nüwa y Fushi, por tanto, se aseguraron de dar conocimiento y protección a los jóvenes seres humanos. Pero la calma desapareció cuando un día el dios del agua y el del fuego comenzaron una pelea. Esto lo veremos el siguiente domingo.

Antes de terminar he de recordar la existencia de otra versión en la que hubo un gran diluvio. Sólo se salvaron Nüwa y Fushi, que crearían y educarían a los seres humanos.
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domingo, 3 de febrero de 2013

MITOLOGÍA CHINA: PANGU



Como la cultura china celebra el fin del año y el principio de otro, durante el mes de febrero nos dedicaremos a la mitología china.

No olvidéis leer antes este enlace 

Al principio sólo había un caos inmerso en la oscuridad. Todo existía, pero no estaba separado. Como es un concepto demasiado abstracto, los chinos lo vieron, como otras culturas, como un huevo. Allí nació el primer ser: Pangu. Durmió durante varios siglos. Cuando se despertó, era un enorme gigante. Miró a su alrededor y vio el caos. Así que decidió ponerle orden. Partió el monumental huevo, del que salieron despedidos todos los elementos: los más ligeros formaron el cielo; los más pesados, la tierra. A fin de que no volvieran a juntarse, Pangu pisó con fuerza la tierra y empujó el cielo con las manos. Y así estuvo durante eras, hasta que ambos se molificaron y mantuvieron su lugar. Agotado y viejo, Pangu se acostó para descansar, pero murió. De su último aliento surgió el viento; su voz, en trueno; su ojo izquierdo, en la luna; el derecho, en el sol; su cuerpo, en enormes sistemas montañosos; su sangre, en ríos; su cabello, en plantas;  los parásitos que habitaban su piel, en animales y peces;  su sudor, en rocío.
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domingo, 27 de enero de 2013

MITOLOGÍA EGIPCIA: LA CREACIÓN DEL JUEGO DE LAS DAMAS Y LA ENÉADA.



 Del amor de los primeros hijos de Ra –Atum, Shu (dios del aire) y Tefnet, surgieron los gemelos Geb (el dios de la tierra) y Nut (la diosa del cielo). Geb y la hermosa Nut permanecieron abrazados durante siglos, quedando pegados tierra y cielo. Sin embargo, Ra –Atum sintió tanta envidia de su amor que exigió a Shu que los separara. El poderoso dios pisoteó a su hijo Geb (la tierra) y, con las manos, elevó a Nut. Aunque forcejearon para procurar conseguir su libertad, continuaron separados por la fuerza del padre. Ella estaba embarazada. Ra –Atum la maldijo para que no pudiera dar a luz en ningún día.


Mientras, Ra –Atum continuó creando. Así apareció el dios más sabio, Thot. Al ver a Nut, sintió lástima por ella. Decidió ayudarla. Por eso inventó las damas y  desafió a los demás dioses apostando tiempo. Ganó cinco días. Hay que recordar que Ra-Atum había organizado el año en trescientos sesenta días y que no permitía que en ninguno de ellos Nut diera a luz. Sin embargo, Thot sumó sus ganancias (esos cinco días), que no entraban en la maldición del gran dios. Por fin la bella Nut pudo dar a luz.

El primero en nacer fue Osiris. Al día siguiente, Heroeris. En el tercero, con grandes dolores, Net dio a luz a Seth. Los dos siguientes a  Isis y Neftis.

Osiris se había enamorado de la inteligente y valiente diosa de la magia, su hermana Isis, cuando todavía estaban en el vientre de Net.  Sus hermanos Seth y la dulce Neftis también se casaron, pero más por envidia que por amor. Y es que Seth odiaba a su hermano por haber nacido en primer lugar y tener la potestad de reinar.

Así ya estaba la nómina de los nueve dioses que formarían la Enéada: Ra-Atum, Shut, Tefnet, Geb, Nut, Osiris, Isis, Seth y Neftis.
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domingo, 6 de enero de 2013

MITOLOGÍA AZTECA DE LA CREACIÓN: EL ORIGEN DE LA VID.


Tras el momento de la creación del mundo, había que “amueblado”. Hoy vamos a centrarnos en cómo surgió la vid.

El dios del viento, Ehecatl (una de las formas de Quetzalcóatl) se enamoró de una joven que vivía con los dioses. Mayahuel, que así se llamaba la muchacha, estaba bajo el cuidado de una anciana, Tzitzimil.

Aprovechando que la vieja mujer estaba dormida, el dios fue a visitar a Mayahuel, a la que despertó con delicadeza. Después se marcharon sin hacer ningún ruido. Decidieron descender a la tierra. Sin embargo, una vez sus pies tocaron el suelo, la pareja se metamorfoseó en un árbol: Ehecatl, en una poderosa rama; la muchacha, en una delicada y florida rama.

Cuando la anciana Tzitzmil despertó y descubrió la huída, montó en cólera. De modo que organizó un grupo de jóvenes divinidades para que la ayudaran a buscar a la pareja.

En pocos días hallaron el árbol. Tzitzimil identificó a su protegida en la belleza de esa rama. Encolerizada, pidió la ayuda del relámpago, que, a su llamada, se lanzó contra el árbol. Así consiguió separar las dos ramas. A la de Ehecatl no le ocurrió nada, pero Mayahuel… Se convirtió en astillas que masticaron los jóvenes dioses que Tzitzimil  había llevado consigo.

Una vez se hubieron marchado, el dios del viento recuperó su imagen. Había sido testigo del final de su amada. Apenado siguió el camino que habían recorrido los jóvenes lanzando los restos de la que había sido una hermosa rama. Las astillas se habían trasformado en un hueso. Ehecatl lo tomó entre sus manos con tristeza y dio sepultura al único vestigio de la existencia de su amada Mayahuel. Cuando la tierra cubrió el hueso, surgió una vid.

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domingo, 9 de diciembre de 2012

MITOLOGÍA JUDÍA: LA CREACIÓN.



El tema de la creación  según la concepción judía aparece en el primer libro de la Biblia hebrea. Recibe el nombre de Génesis, que precisamente significa principio, creación u origen. Aquí se narra cómo el dios de los  judíos creó el mundo. La forma de hacerlo me recuerda a otras culturas, como la egipcia o las antiguas culturas americanas, donde la palabra tiene cierto carácter mágico.

Para entender esto hay que recordar que el alfabeto hebreo está compuesto por veintidós consonantes y diez vocales, (siempre escritas de derecha a izquierda) que se identifican con números.


El Génesis nos cuenta que Dios hizo una serie de pruebas – error hasta llegar a componer nuestro mundo. Es decir, en el principio de los tiempos todo lo llenaba un gran vacío informe y oscuro. Creó un mundo, pero no le agradó el resultado, así que lo destruyó. Y repitió este proceso gran cantidad de veces.


Dios se dispuso a crear el mundo, pero antes se sentó con las piernas cruzadas y, como cualquier arquitecto que observa sus planos, consultó la Torá. Las letras, que habían sido grabadas en su corona a fuego, se desprendieron de la misma. Alborotadas, se daban empellones discutiendo quién sería la primera, cuál daría como origen el mundo que iba a nacer a continuación. La Tau se abrió paso entre empujones para presentar sus argumentos a la divinidad. ¡Era la primera letra de la palabra Torá! Dios intentó consolarla indicándole que también sería la primera letra del vocablo Tefillin, que llevarían los hombres buenos y justos, por ello el ángel destructor no les haría ningún mal. Cabizbaja, la letra se ocultó  tras sus compañeras, que fueron proponiéndose para el honorable cargo. Mientras las escuchaba con paciencia, Dios se dio cuenta de que la pequeña alef se había apartado a un lado y no participaba en el debate. Con curiosidad, preguntó a la letra. Y fue la modesta respuesta de ésta lo que convenció a la divinidad para emplearla en la construcción del mundo.


Así pudo moldear primero el cielo –alargando su mano derecha- y la tierra –extendiendo la izquierda-, como si fuera un mago haciendo un conjuro. ¡Por fin el resultado era el deseado! Pero la tierra suspiró. Oscura y cubierta de montañas y mares se sentía muy sola. Dios la consoló advirtiéndola que en breve numerosos seres la acompañarían. La tierra quedó jubilosa a la espera de que la promesa de Creador se cumpliera. Lo que no se hizo esperar.


Hizo que la oscuridad desapareciese gracias a la presencia del sol y la luna con la misma forma, tamaño y luz. ¿Cómo sabría la gente cuál era el sol y cuál la luna? Dios prestó atención a la observación de la luna, mas ésta quiso que fuera el sol quien tuviera unos débiles rayos. Aquel se rascó la barbilla, absorto en sus pensamientos. ¿Cómo castigaría a la luna por aquella muestra de envidia? Decidió debilitar sus rayos. Sí, ahora las gentes sabrían distinguir el sol y la luna, pero ella tendría que compartir el cielo con la luz de las estrellas. Arrepentida, la luna pidió disculpas entre sollozos. La divinidad se apiadó de ella y le concedió que los judíos organizaran el calendario a partir de ella. De este modo, comienzan a contar las horas no cuando amanece sino que lo hacen cuando aparecen las primeras estrellas. Además, durante la luna llena dedican una oración especial, único momento en que ésta olvida el pecado que la condujo a su eterno castigo.

Sin embargo, Dios había tenido otro problema. Al crear los mares, sus aguas comenzaron a subir y a subir a tal velocidad que casi tocaron el Trono. La divinidad lanzó una orden, pero aquellos respondieron con enorme arrogancia. Enfurecido, los amenazó con enviar arena. Sólo consiguió que los ingenuos mares se rieran ante los minúsculos granitos, que se sintieron humillados. Pero su jefe los arengó para hacerles ver que unidos serían fuertes. Y de este modo todos los granitos de arena se pusieron muy juntitos en las costas, creando un poderosa barrera. Las aguas no tuvieron más remedio que volver a su sitio.
 
Parece ser que en el sexto día, Dios creó a Adán con la forma física de un joven de veinte años. Le encargó el gobierno de la tierra. Lo primero que tuvo que hacer fue poner nombre a todos los animales que, en pareja, iban colocándose ante él. Con tristeza, Adán se quejó de que él estaba solo. Apenado, Dios se dispuso a crear una pareja para él.  En vez de coger barro puro, tal vez las prisas y la lástima, hizo que su material de trabajo fueran excrementos y sedimentos. Y así surgió la primera mujer: Lilith. Sin embargo, existe otra versión según la cual, Dios crea a ambos unidos por la espalda y luego los separa (1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra lo creó). Curioso, ¿no? ¿Andrógino? Eso explicaría ciertas características de la evolución del ser humano.

Sea como fuere, Lilith suele ser descrita como una bella y seductora mujer de cabello largo, rizado y rojo.
 
Tuvieron  como vástagos una serie de demonios. La pareja no se entendía bien, especialmente porque en las relaciones sexuales Adán quería que su mujer estuviera debajo. Ésta se revolvía y se quejaba. No entendía que siendo iguales ella tuviera que ser sumisa. Harta de la situación, gritó el nombre mágico de Dios y salió del Edén. Fue a parar a las orillas del Mar Rojo, habitadas por multitud de demonios. Se dice que se acostó con ellos. Tres ángeles fueron a buscarla, pero ella se negó a volver. Su castigo fue la muerte de parte de sus hijos. Como venganza Lilith comenzó a asesinar a recién nacidos. De ahí que los judíos tengan un amuleto que los proteja de ella. De hecho, se consideraba que se alimentaba de la sangre de estos pequeños, por lo que sería la primera vampiro. Algunas historias medievales indican que cuando fue desterrado el Arcángel Samael (Satanás), éste la convirtió en su pareja.


El caso es que Adán se quedó sin pareja otra vez. A pesar del esfuerzo de los ángeles enviados por Dios, éstos no habían conseguido convencer a la mujer de que volviera junto al ojito derecho de la divinidad. Así que se dispuso a crear otra. Y lo hizo ante los ojos de Adán, que contempló estupefacto todo el proceso, pues Dios creó a la nueva pareja de dentro a fuera. Una vez estuvo terminada, el hombre no quiso yacer con ella, pues en su mente se repetía esa horrible imagen de vísceras. Así que Dios destruyó a la mujer y creó otra. (¡Qué consentido!)


Dios durmió a Adán  y se hizo con una de sus costillas. De ella formó a Eva.

 La pareja vivía de manera placentera en el Paraíso.  Cuidaban el Jardín del Edén, del que podían comer todos los frutos, menos los del Árbol de la Ciencia. Y seguían los consejos de Dios. Pero un día, una serpiente (dependiendo de las versiones es la propia Lilith buscando venganza quien seduce a Adán; en otras es el Arcángel Samael que quiere demostrar a Dios que sus creaciones no merecen tanta confianza) tentó a Eva. Sólo la convenció cuando le dijo que comiendo de la fruta del Árbol de la Ciencia sabría discernir el Bien del Mal y tendría tantos conocimientos como Dios, que quería guardárselos sólo para él. Eva extendió la mano, se hizo con una manzana y dio un leve mordisco a la pieza de fruta del árbol prohibido. Eso sí, compartiéndola con su esposo.

 

Cuando la noticia de la desobediencia de Adán y Eva llegó a sus oídos, Dios,  apenado, los expulsó del Edén que había dejado a cargo de los humanos.
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domingo, 2 de diciembre de 2012

MITOLOGÍA ÁRABE: LA CREACIÓN DEL MUNDO.





Cuando Dios decidió crear el mundo, comenzó por la Meca y, desde ahí, configuró todo el orbe. De modo que la Meca constituía el centro del mismo. 

Una vez terminó de crear todo, en pares, (el cielo y la tierra, el sol y la luna) hizo a los ángeles de la luz. Después, a los yinn de fuego. Éstos fueron obligados a poblar la tierra mientras que aquellos estuvieron destinados a habitar la Morada Sagrada, el cielo, donde habían de dedicar culto a la divinidad.

Una vez organizado esto, Dios ideó crear otro ser que reinaría la tierra: Adán. Sin embargo, los ángeles se opusieron. ¿Cómo podrían fiarse de un humano? ¡Mancharía el mundo con el derramamiento de sangre! Las quejas airaron a la divinidad, por lo que los ángeles crearon una copia de la Morada Sagrada en la tierra, como oasis protector de los seres humanos. Allí lo adoraron.

Por fin la tranquilidad volvía, de modo que Dios empezó a crear a Adán. Tomó barro y lo modeló. Pero faltaba un toque, así que le insufló aliento. Así, esa figura cobró vida. A continuación, ordenó a los ángeles que lo adoraran también a él. Y todos lo hicieron. Todos…menos uno: Iblis, que se indignó ante la sola idea de postrarse ante un ser surgido del mugriento barro.
Enfadado, Dios maldijo al traidor con la expulsión del Paraíso. Después se acercó con cariño a Adán y a su esposa Hawwa (Eva) para indicarles que podrían disfrutar del lugar, excepto del árbol prohibido. Y aquí entró de nuevo Iblis –que para algunos no era un ángel, sino un yinn de fuego-. Los convenció, gracias a su astucia, para que desobedecieran la orden, sabiendo cuáles iban a ser las consecuencias. Y éstas no se hicieron esperar, Dios los condenó a salir del Paraíso y morir en la tierra. Adán se arrodilló ante Dios para, entre sollozos, pedirle perdón. Como el corazón divino no era tan duro como podía parecer, intentó consolar a su creación concediéndole una  enorme tienda de campaña protectora colocada en  la Kaaba (alrededores de la Meca) y  que los ángeles bajaron del cielo. Pasado el tiempo, el hombre se dio cuenta de que  estaba derrumbándose, por lo que construyó una nueva Kaaba. Adán, muy mayor, murió, por lo que los ángeles recuperaron la tienda y la devolvieron al cielo. En consecuencia, los hijos del primer hombre hubieron de hacer una casa de piedra en el mismo lugar. Esta nueva Kaaba duró mucho tiempo. Hasta los días de Nuh (Noé), momento en que los pobladores habían olvidado adorar a Dios. Pero eso es otra historia.
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domingo, 25 de noviembre de 2012

LA MITOLOGÍA DE LA PENÍNSULA IBÉRICA: LA CREACIÓN DEL MUNDO Y GRITÓN.




Al principio de los tiempos, según los antiguos habitantes de la Península Ibérica, existía un mar infinito, en quietud y silencio. De él procedían todas las cosas y rodeaba a su hija Tierra. Una noche –de miles de siglos- el Mar yació con ella. Agotado, se acurrucó. Entonces, Tierra sintió los cálidos rayos solares. Apartó a su padre y se levantó. Dio a luz a todo. El siniestro silencio que hasta entonces inundaba el mundo, se rompió por el canto de los pájaros, el mugir de las vacas y el llanto del primer bebé.

Entre los primeros niños se encontraba uno que había hecho patente su llegada al mundo con monumentales gritos. Por eso recibió el nombre de Gritón (Gerión en griego). Era hijo de Espadoro (Criasor en griego, primer rey de Iberia, la rica ciudad de Tartesos,  e hijo de la Gorgona Medusa, pues surgió de una de las gotas de sangre que salieron de la cabeza de ésta cuando el héroe griego Perseo se la cortó) y Fuentermosa (Calince en griego, hija del Mar). Su madre había ido a dar a luz a las aguas del río Tartesos (hoy Guadalquivir). Y nació Gritón con enormes alaridos. Pero esto no resultó lo más extraño. ¡Tenía tres troncos, tres cabezas y seis brazos! Además, cada una de las espaldas estaba decorada por unas alas.

En seguida, Espadoro creyó que era resultado de la maldición divina. Así que, para ocultarlo a sus súbditos, no se le ocurrió otra cosa que se arrojar al recién nacido al mar. Azorada y entre sollozos, la reina aseguró que la culpa de todo la tenía ella, pues, componiéndose el reino de tres islas en el delta del río, había rogado a los dioses que alumbrase a trillizos, con el fin de que cada uno se quedara con una de ellas.

Al escuchar a su esposa, Espadoro hizo llamar a un anciano adivino, un poeta barbudo. Cuando éste vio a Gritón dijo:

Uno vale más que tres,
Pero tres valen más que uno;
Lo mejor es tener uno
Siempre y cuando sean tres.

El anciano les explicó que los dioses, en un principio, iban a acceder a las peticiones de Fuentermosa, pero se dieron cuenta de que podía surgir la discordia entre los hermanos. Por eso pusieron dos piernas sólo, aunque ayudadas por las alas para que pudieran sostener los tres cuerpos.

Esto alivió al rey. Ya no se desharía de su pequeño. Decidió convertirlo en un buen dirigente.

Y Griñón fue creciendo. Llegó a ser un verdadero gigante, por lo que siempre ganaba todas las competiciones deportivas. A esto se sumaba su extraordinaria inteligencia, ya que era triple. Su maestro, el anciano adivino, estaba sorprendido ante la capacidad de Gritón, que en poco tiempo había aprendido lo que él había tardado una vida. Cada una de las cabezas se dedicaba a una cosa: la de la derecha a aprender las grandes epopeyas; la izquierda, los conocimientos científicos y la del medio coordinaba las otras dos y tomaba las decisiones.

En la guerra también era poderoso, pues sembraba el pánico en el campo de batalla. Las huestes enemigas huyeron, pero Gritón sobrevoló la montaña donde se habían ocultado. Tomó entre las manos una negra nube, la estrujó con sus fuertes manos para provocar una enorme tormenta que ahogó a los enemigos de su padre.

Mas era pacífico y no le interesaba conquistar. De modo que cuando heredó el trono de   su padre se dedicó a mejorar y ayudar en el reino cultivando él mismo, construyendo canales. Así, su territorio se convirtió en un bello jardín.

La fama de Tartesos y la de su rey se extendieron por todo el Mediterráneo, con lo que los barcos de todos los lugares iban a comerciar con la rica y hermosa ciudad. Entre todos los productos destacaban las vacas y su fuerte leche.
 
Sin embargo, un día apareció Hércules ataviado con su piel de león y con las flechas envenenadas en  por la sangre de la Hidra en el carcaj.  Había de cruzar el estrecho de Gibraltar. Su misión –o uno de sus doce trabajos- era robar el ganado del hombre más fuerte de la tierra. Para ello, como indicaba, había de cruzar el estrecho que separaba África de la Península Ibérica.  En cada extremo se hallaban dos monumentales rocas colocadas allí tiempo atrás por el gigante   de cien manos Briareo, de ahí que tomaran el nombre de Columnas de Briareo. Al llegar a éstas, Hércules grabó su propio nombre.

El héroe griego llegó al verde prado donde pastaban las vacas color azucena. Las guardaba Aurora, la perra de tres cabezas. Ésta sintió el olor del extraño y se abalanzó contra él. Pero el animal no tuvo nada que hacer, el extranjero machacó cada uno de los tres cráneos.

Al ver esto, el vaquero Custodio intentó defender el ganado, mas sufrió el mismo final que Aurora.

Tranquilamente, Hércules fue llenado su barca con vacas y llevándolas a la otra orilla en varios viajes.

Gritón se enteró de que estaban robando en su reino, así que se dirigió volando al lugar. Hércules lo divisó, preparó su arco y lanzó flechas envenenadas. El rey las agarraba con velocidad y las rompía. Descendió. Arrancó el tronco de un viejo olivo con la intención de machacar al intruso. Mas Hércules estaba preparado. El enorme tronco chocó con la clava del griego, pero aquél reventó, dejando desarmado al rey.  Aprovechando la situación, Hércules pretendió destrozar el cráneo del centro. Sin embargo, Gritón paró el golpe. Mientras Fuentermosa lo gritaba con dolor de madre. El rey se giró hacia a ésta a la vez que el héroe griego huía con las vacas..

A pesar de que Fuentermosa rogó a su hijo que cesara el intento de recuperar el ganado, Gritón advirtió que era su deber conseguirlo y vengar la muerte de Custodio y Aurora. Pero cuando se alejó de su madre al fin, Hércules ya le sacaba mucha distancia. Había ocultado las vacas en una gruta en la isla de Gadeira (la actual Cádiz) y él se había subido al pino más alto con la intención de vigilar. Cuando atisbó la figura de Gritón en el aire, se ocultó entre las ramas. Lanzó tres de sus flechas, que impactaron en los corazones del buen rey. Éste profirió tres terribles gritos de dolor al unísono. Su cuerpo cayó y quedó inmóvil sobre el suelo de la isla de Gadeira, al norte.

Su sangre empapó la tierra y surgió un arbolito: un drago. Si se le corta una ramita, sale un líquido blanco; si se secciona la raíz, un fluido rojo cual sangre.


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