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lunes, 3 de diciembre de 2012

DOS MANUSCRITOS DE MIGUEL HERNÁNDEZ

El novelista e investigador José Guadalajara comenta dos poemas de Miguel Hernández que llegaron a él de manera curiosa.

DOS MANUSCRITOS DE MIGUEL HERNÁNDEZ
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lunes, 23 de julio de 2012

“PERITO EN LUNAS” COMO MEDIO COMUNICATIVO



JORGE URRUTIA, en su conferencia Perito en lunas y el medio comunicativo”, llevó a cabo una introducción a las escuelas lingüísticas del siglo XX (ensalzando la estilística y la pragmática) e hizo hincapié en algo que parecía haber olvidado muchos ponentes: la importancia de no identificar yo poético con el poeta, pues se trata de una manera de escribir, una mentira fingida.
Lo más interesante de esta conferencia es que logró descubrirnos el significado del título de la obra  hernandiana por medio de la relación del título original  (Poliedros) con Juan Ramón Jiménez y la poesía pura. También recuerda el ultraísmo y a Ramón Sijé. El poeta se presenta no como medio entre Dios y el ser humano, sino como artífice. Así, “perito” se puede entender como “ aquel que posee pericia”, que el poeta ha podido geometrizar.
En cuanto a la luna no es el satélite de la Tierra, sino el periodo del poeta similar a la que menciona Juan Ramón Jiménez. Aunque también puede referirse a la materialización del poema.
Sijé no emplea metáforas circulares, sino el cubo, que considera el poeta perfecto. En Decadencia de flauta habla  sobre la idea de cristalización. Si el poema es un cristal, la tarea del poeta es cristalizar; es decir, no copiar realistamente, sino deformando.
Existirían dos tipos de cristal. Por un lado, el espejo, que expresa la realidad. Aquí podía hablarse de la Luna con valor de espejo. De manera que Perito en Lunas significaría perito en poemas, es decir, el título expresa la pericia para hacer poemas El receptor deseado no es cualquiera, sino participante de la vida cultural de Madrid del momento. Cuando no es deseado, hay que proporcionar claves, por eso explicaba por medio de carteles.
Por otro lado, se puede hablar de cristal como diamante, que es el cristal mineral más hermoso y acabado. De manera que se hace patente la obsesión geométrica porque se trata de un poliedro, de ahí el título original.
En conclusión, Urrutia nos comentaba que este libro trata una política literaria, mientras que el resto girará en torno a una política social. Y es que al principio busca un sitio en  el grupo literario de la pericia, pero luego pretenderá un alejamiento del mismo al tener en cuenta la conciencia social.
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lunes, 16 de julio de 2012

INTERTEXTUALIDAD DE "EL RAYO QUE NO CESA" DE MIGUEL HERNÁNDEZ.


Este artículo se basa en la conferencia de  don JOSE MARÍA BALCELLS sobre “el rayo que no cesa desde la intertextualidad”. De manera que se percibe la vinculación de sus textos con otros.
En primer lugar Balcells se refirió a una influencia petrarquista por medio de Garcilaso y Quevedo.
La obra se compone de versos de amor, excepto la elegía. De manera que se asemeja al cancionero petrarquista en tanto que se sigue una historia. Incluso la elegía tiene cabida, puesto que Ramón Sijé fue testigo de esos amores. Además, el cancionero petrarquista introduce también sonetos amorosos y otros textos de otra índole estructural. Así, se presenta una alternancia de sonetos, canciones y elegías como aparece en el cancionero petrarquista. Y al igual que en éste, aparecen unos sonetos- prólogos.
Como en el modelo, se supone que todos los poemas van dedicados a una mujer, en este caso a Josefina (aunque en el Congreso hubo discusiones en torno a este tema). De manera que la obra se organiza en torno a una historia de amor a veces basada en la biografía y otras veces no, pero es una historia amorosa.
A esto se suma la influencia de la obra de  San Juan de la Cruz junto al hecho de que los poemas I, V, XXV están muy relacionados con la Égloga I de Garcilaso, por el tono inconsolable del yo poético.

I.

Un carnívoro cuchillo
de ala dulce y homicida
sostiene un vuelo y un brillo
alrededor de mi vida.

Rayo de metal crispado 
fulgentemente caído,
picotea mi costado
y hace en él un triste nido.

Mi sien, florido balcón
de mis edades tempranas,
negra está, y mi corazón,
y mi corazón con canas.

Tal es la mala virtud
del rayo que me rodea,
que voy a mi juventud
como la luna a mi aldea.

Recojo con las pestañas
sal del alma y sal del ojo
y flores de telarañas
de mis tristezas recojo.

¿A dónde iré que no vaya
mi perdición a buscar?
Tu destino es de la playa
y mi vocación del mar.

Descansar de esta labor 
de huracán, amor o infierno
no es posible, y el dolor
me hará a mi pesar eterno.

Pero al fin podré vencerte,
ave y rayo secular,
corazón, que de la muerte
nadie ha de hacerme dudar.

Sigue, pues, sigue cuchillo,
volando, hiriendo. Algún día
se pondrá el tiempo amarillo
sobre mi fotografía.



V
Tu corazón, una naranja helada
con un dentro sin luz de dulce miera
y una porosa vista de oro: un fuera
venturas prometiendo a la mirada.

Mi corazón, una febril granada
de agrupado rubor y abierta cera,
que sus tiernos collares te ofreciera
con una obstinación enamorada.

¡Ay, qué acometimiento de quebranto
ir a tu corazón y hallar un hielo
de irreductible y pavorosa nieve!

Por los alrededores de mi llanto
un pañuelo sediento va de vuelo
con la esperanza de que en él lo abreve.


XXV
Al derramar tu voz su mansedumbre
de miel bocal, y al puro bamboleo,
en mis terrestres manos el deseo
sus rosas pone al fuego de costumbre.

Exasperado llego hasta la cumbre
de tu pecho de isla, y lo rodeo
de un ambicioso mar y un pataleo
de exasperados pétalos de lumbre.

Pero tú te defiendes con murallas
de mis alteraciones codiciosas
de sumergirse en tierras y océanos.

Por piedra pura, indiferente, callas:
callar de piedra, que otras y otras rosas
me pones y me pones en las manos.


También hay presencia de Lope en metáforas, en recreación de tema tradicional (naranjas enviadas por las niñas); relaciones entre “a la braveza de un toro”, de Lope con “como el toro he nacido para morir”.
A esto se suma la influencia de los contemporáneos, destacando Aleixandre y Neruda.
Del primero se puede decir que la fuerza de  Destrucción o el amor recae en los poemas
 VIII

Por tu pie, la blancura más bailable,
donde cesa en diez partes tu hermosura,
una paloma sube a tu cintura,
baja a la tierra un nardo interminable.

Con tu pie vas poniendo lo admirable
del nácar en ridícula estrechura,
y donde va tu pie va la blancura,
perro sembrado de jazmín calzable.

A tu pie, tan espuma como playa,
arena y mar me arrimo y desarrimo
y al redil de su planta entrar procuro.

Entro y dejo que el alma se me vaya
por la voz amorosa del racimo:
pisa mi corazón que ya es maduro.



XIII
Mi corazón no puede con la carga
de su amorosa y lóbrega tormenta
y hasta mi lengua eleva la sangrienta
especie clamorosa que lo embarga.

Ya es corazón mi lengua lenta y larga,
mi corazón y es lengua larga y lenta...
¿Quieres contar sus penas? Anda y cuenta
los dulces granos de la arena amarga.

Mi corazón no puede más de triste:
con el flotante espectro de un ahogado
vuela en la sangre y se hunde sin apoyo.

Y ayer, dentro del tuyo, me escribiste
que de nostalgia tienes inclinado
medio cuerpo hacia mí, medio hacia el hoyo.



XXI 
¿Recuerdas aquel cuello, haces memoria
del privilegio aquel, de aquel aquello
que era, almenadamente blanco y bello,
una almena de nata giratoria?

Recuerdo y no recuerdo aquella historia
de marfil expirado en un cabello,
donde aprendió a ceñir el cisne cuello
y a vocear la nieve transitoria.

Recuerdo y no recuerdo aquel cogollo
de estrangulable hielo femenino
como una lacteada y breve vía.

Y recuerdo aquel beso sin apoyo
que quedó entre mi boca y el camino
de aquel cuello, aquel beso y aquel día.


mientras que Espadas como labios influye principalmente a las composiciones 
III 
Guiando un tribunal de tiburones,
como con dos guadañas eclipsadas,
con dos cejas tiznadas y cortadas
de tiznar y cortar los corazones,

en el mío has entrado, y en él pones
una red de raíces irritadas,
que avariciosamente acaparadas
tiene en su territorio sus pasiones.

Sal de mi corazón, del que me has hecho
un girasol sumiso y amarillo
al dictamen solar que tu ojo envía:

un terrón para siempre insatisfecho,
un pez embotellado y un martillo
harto de golpear en la herrería.


y XXIV
Fatiga tanto andar sobre la arena
descorazonadora de un desierto,
tanto vivir en la ciudad de un puerto
si el corazón de barcos no se llena.

Angustia tanto el son de la sirena
oído siempre en un anclado huerto,
tanto la campanada por el muerto
que en el otoño y en la sangre suena,

que un dulce tiburón, que una manada
de inofensivos cuernos recentales,
habitándome días, meses y años,

ilustran mi garganta y mi mirada
de sollozos de todos los metales
y de fieras de todos los tamaños.


Es posible distinguir la base de Alberti, sobre todo de Cal y canto y Sobre los ángeles.
Aparece el recuerdo de Villamediana antes de la llegada de Neruda a España, pues en 1931 nuestro poeta hace ya conferencia sobre aquél.
Por último, cabe observar una relación con la impureza poética de Neruda en el uso reiterado del término amapolas en contexto fúnebre, que se vincula con la temática de la muerte junto a llanto y lluvia. También aparece anáfora por medio de quiero con el tema del desenterramiento en ambos poetas
El ponente concluía afirmando que la obra presenta un sello propio, pero con la intertextualiadad anterior y coetánea, fundiéndose el Siglo de Oro con las Vanguardias.

Para saber más:

Asociación de amigos de Miguel Hernández.

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I jornada del II Congreso de Muguel Hernéndez: los contemporáneos.

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lunes, 2 de julio de 2012

MIGUEL HERNÁNDEZ Y SU OPINIÓN SOBRE “EL GUERNICA” DE PICASSO.



Ya sabe, lector, que venimos homenajeando a Miguel Hernández recordando un Congreso sobre el tema en 2002.

Muy interesante, por lo novedoso, resultó la conferencia de don JUAN CANO BALLESTA sobre cómo interviene nuestro poeta en el debate cultural de su época, centrándose en su actitud ante  El Guernica, de Picasso.
En primer lugar, el ponente nos recordó que Miguel Hernández parte con desventaja a causa de la falta de estudios. Su autodidactismo se basa en la imitación de los grandes maestros en su etapa de formación.
Tras llegar a Madrid, se va relacionando con autores, con los que se va culturizando y preparando para problemas que no había tratado anteriormente.
El imprevisto inicio de la Guerra Civil sometió al pensamiento a un ambiente de urgencia, siendo los textos de esta época muestra de la participación en el debate cultural. Así, lo hubo entre lo neocatólico/ laico, lo rural/ urbano, la poesía pura/ poesía impura; y Miguel Hernández se vio obligado a elegir, incorporándose a estos ambientes de  la década de los treinta, con restos de las vanguardias y gongorismo. Aquí crea Perito en Lunas.
El poeta no debe ignorar el mundo en que vive, parece pensar Miguel Hernández en 1933. Es momento en que comienza a hilvanar  sus íntimos pensamientos sobre la poesía, alejándose de la poesía pura, a fin de dar un paso hacia el cubismo y el compromiso humano. Son los dos puntos importantes en  su poesía del momento, pretendiendo contagiar al lector sentimientos, propagar emociones. De manera que se hace patente una preocupación en la relación arte y público.
En cuanto a la etapa en que Miguel Hernández se vincula con la Escuela de Vallecas –muy relacionado con la conferencia de Sánchez Vidal -, parte del debate cultural se da en la década de los treinta. La transición de la poesía pura a lo social se da en nuestro poeta por medio de su relación con esta escuela pictórica. Primero conocerá a Benjamín Palencia y a otros artistas;  por medio de Francisco Díez se vincula a Víctor González Gil, que le ayuda a buscar protección literaria, encontrándola en Gómez de la Serna.
Estos nuevos amigos le influyen en su poesía. Ejemplo de ello es la visión afectuosa hacia lo rural por medio de la Escuela de Vallecas, dejándole de interesar las vanguardias urbanas. Ahora ya no se acerca al campo como símbolo, sino recogiéndolo por sí mismo. Exalta al labrador, valorando belleza de los ambientes rústicos de los que se había alejado en Perito en Lunas. Además se acerca al espíritu laico, desligándose de Orihuela y de Ramón Sijé.
“Sonreírme” se considera el primer poema revolucionario de Miguel Hernández, relacionado con la Escuela de Vallecas, basado en Alberto Sánchez.
Si pasamos a considerar a Miguel Hernández como escritor  y poeta en el frente, nos vemos obligados a afirmar que escribió poca teoría poética en la guerra. Ya la aportación al debate cultural no sólo se hace por medio de poéticas, sino que le influyen vivencias guerrilleras. Así podemos llegar a entender lo que podía pensar nuestro poeta ante la obra de su amigo Picasso. M. Hernández, desde Sentado sobre los muertos (1936) concibe la poesía como un medio de comunicación entre el poeta y el pueblo, intentando que éste se sume a la causa republicana.
Ya en 1937, cuando la labor como periodista y viajero por España es enorme, ocasionando dramáticos poemas (“aceitunero”, “niño yuntero”), olvida las pretensiones estéticas a fin de convertir el poema en un grito contra la injusticia. Así trata de motivar a los jornaleros para la lucha. Viaja y describe con rudo realismo las escenas de crueldad que ha visto; así que se basa en la realidad para componer los poemas de este momento. Esto explica su acercamiento a El Guernica. Está dolorido al ser testigo de escenas crueles en sus viajes por los pueblos de España, por lo que ya no quiere acercarse al impersonal vanguardismo.
También presenta ahora otro tono: uno épico, que recuerda a la literatura soviética que exaltaba soldados en momento de guerra. En Hijos de la Piedra aparece una visión realista y dolorida junto a un tono épico que también practicaba el socialismo comunista soviético (que mucho tenía de idealista). De manera que M. Hernández nos presenta una evocación idealizada de trabajadores ferroviarios, porque se trataban de los encargados de las provisiones de la zona republicana.
Por último, el ponente pasó a comentar  la actitud de nuestro poeta ante El Guernica a fin de observar su manera de entender los papeles del arte y de la poesía ante la sociedad.
Tras la visita a la Unión Soviética, escribe tres artículos en Nuestra Bandera (1937) dejando la siguiente reflexión: hay que descender las artes donde orienta la guerra.
La lucha provoca que el poeta rechace las vanguardias y la frivolidad de las modas. Cree que los artistas deberían tratar más la humanidad y observa que presentan gran egoísmo. Indirectamente alude a El Guernica al hablar de los que no se han dejado afectar por la trágica realidad social de la Guerra Civil. Y es que Miguel Hernández piensa que su amigo Picasso se ha dejado llevar por la moda cubista, representando con poco realismo la tragedia. Algunos políticos habían pensado, incluso, en eliminarla de la exposición por considerar la obra antisocial y ridícula.
Para nuestro poeta, el cuadro de Picasso nos aleja del sufrimiento de los habitantes de Guernica al presentar símbolos complicados para la mentalidad del proletariado. El mensaje no queda claro.
Esta denuncia que hace Miguel Hernández no era la única.
A pesar de las simpatías políticas, el poeta orihuelense no lograba entender el cuadro de Picasso; y tampoco lo veía apropiado. Rechazaba ese arte revolucionario en la forma, pues consideraba que debía serlo en la realidad; si no era así, le parecí falso.
Las ideas de izquierdas van evolucionando en los intelectuales, que van tomando y rechazando las del socialismo comunista soviético.
De manera, que el ponente concluye afirmando que Miguel Hernández se inclina por el realismo genético, acercamiento a la masa; rechaza el vanguardismo, frívolo y falso. Todo esto es lo que le critica a su amigo Picasso, porque el vanguardismo y su simbología se alejan de la comprensión de las masas.

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lunes, 25 de junio de 2012

PUESTA EN ESCENA DEL TEATRO DE MIGUEL HERNÁNDEZ




En estos meses estamos celebrando el aniversario de Miguel Hernández honrándolo con una serie de entradas relacionadas con un Congreso que se dio en el año 2002.
Hoy vamos a recordar la conferencia titulada: “puestas en escena del teatro de Miguel Hernández”, impartida por don JESUCRISTO RIQUELME. Se inició con una cita de J. Bergamin en la pantalla:
            a veces comprometerse es lo que suele
comprometer
por eso la mejor manera de no
comprometerse es estar ya
comprometido.
En arte, como en todo, hay que empezar
Por comprometerse

Miguel Hernández tuvo gusto por el teatro, tanto por el poético (poeta metido en teatro) como por el político y comprometido. Sin embargo, todo él puede entenderse ideológicamente, ya sea política como humanamente. Las puestas en escena han sido determinantes.
La exposición de don Jesucristo Riquelme estaba muy bien estructurada en tres partes: contexto del escritor (años 30 y 40), presidio español (años sesenta) y actualidad.
En el primer apartado, nos habló de cuatro etapas de M. Hernández: etapa de Orihuela, con la creación de su auto sacramental; etapa de transición, con Hijos de la piedra; etapa de la Guerra Civil, con la creación de teatro de guerra; etapa carcelaria, donde no pudo escribir ninguna obra.

En un primer momento, con el auto sacramental, relaciona el teatro con virtudes neocatólicas que le infunde su amigo Ramón Sijé. Obra que se pretende poner en escena con el mismo divertimento escénico que en el Barroco; pero también hay gran influencia del cine y su imaginación plástica a partir de la Biblia.
Pero la muerte de Ignacio Sánchez Mejía llega, dando lugar a que nuestro autor hiciera una obra donde reflexionaba sobre la muerte. No era una obra política, sino, más bien, intimista. Será una argumentación taurina sobre la soledad, abandonando el catolicismo.
Después pasará a un teatro rural (dos obras), basándose en El alcalde de Zalamea, de Calderón. En ese momento el enfoque resultaba distinto que en el auto sacramental, pues ya parte de abajo a arriba. Se presentan a unos jornaleros buenos; ya no lo es el patrono, como lo había sido en el auto sacramental. Se centra  en un teatro de revolución, y considera que el de Lope lo era. Así presenta Hijos de la piedra como una acusación del dirigismo que hace de la clase obrera la derecha.
Con su teatro de urgencia muestra una visión partidista, apoyando la causa republicana.
M. Hernández procuró estrenar en vida y hacer propuestas escénicas. Primero lo leía a sus amigos, pero su teatro no tuvo éxito en Madrid porque aparecían numerosos personajes.
Curioso es que su evolución teatral fue de derecha a una ideología de izquierdas, pero  en su recuperación ocurre lo contrario, despolitizándose.
La conferencia concluye con una cita de Monseñor O. A. Romero, arzobispo de San Salvador, asesinado en 1980, que dice así:
            La justicia es
como las serpientes: sólo muerde


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lunes, 28 de mayo de 2012

MIGUEL HERNÁNDEZ EN LA ESTÉTICA DE LAS VANGUARDIAS DEL 27.





Anteriormente ya hemos estado comentando el ciclo de conferencias que honró la memoria de Miguel Hernández.

La sesión comenzó con la intervención de DÍEZ DE REVENGA y su conferencia sobre “Miguel Hernández en la estética de las vanguardias del 27”.
Pues bien, Díez de Revenga nos expone que cuando Miguel Hernández llega a Madrid, todavía es momento de las Vanguardias. Quiere hacerse un sitio, por lo que su primera obra estará sujeta a esta corriente.
Juan Ramón Jiménez llegará a insinuar que la renovación poética, que la poesía pura llegará con Miguel Hernández.
Hemos dicho que nuestro poeta se quiere integrar en el grupo poético del momento, que sería la generación del 27. Y lo conseguiría. Tanto es así que sus integrantes le recordarán con cariño en sus escritos posteriores. Así, Guillén le recuerda ejercitándose en el manejo de los decasílabos basándose en Cántico, obra que influirá en algunos versos de Perito en Lunas. Lo que pretendía el poeta orihuelense era llevar la expresividad de Guillén a su mundo pastoril.
En cuanto a Gerardo Diego ve que su obra se relaciona con el movimiento del momento, el neogongorismo y vuelta a Calderón. Además observa la influencia de Aleixandre, Quevedo, Lope, Neruda y Guillén. Incluso vincula las octavas de Hernández con acertijos, técnica también practicada por Salinas, con la diferencia de que éste daba la solución.
Miguel Hernández mantendrá una gran amistad con Vicente Aleixandre desde septiembre de 1935, momento en que nuestro poeta le pide a Aleixandre un ejemplar de Destrucción o el amor.
Cernuda también dedicaría unas palabras de elogio a Miguel Hernández en Estudios sobre la poesía española contemporánea.
Por último, el ponente habla de la relación Rafael Alberti con M. Hernández, estudiada por R. Pérez Álvarez.
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lunes, 20 de febrero de 2012

UN RECORRIDO POR LA INTERNACIONALIDAD DE LA OBRA DE MIGUEL HERNÁNDEZ.


 Siguiendo los artículos en honor al gran poeta Miguel Hernández, vamos a dedicar éste a hacer un breve recorrido por la acogida que ha tenido en diferentes países.

El poeta en 1933.
Así, E. MARTÍN nos decía que en Francia no ha habido traducción de su poesía hasta el año 2001. Y lo interesante es saber que en el país vecino no interesa leer poesía, sino oírla cantada, hasta el punto que M. Hernández se lo conoce por medio de Francisco Ibáñez. De manera que están acostumbrados a oír la poesía cantada, como en los orígenes.
Por otro lado, THOMAS STAUDER nos hacía ver que en los programas de estudios en Alemania  nuestro poeta tiene poca cabida, ya que a los estudiantes les interesa más la novela en lengua extranjera que la poesía, que es más dificultosa. Además se olvida que no sólo fue un poeta comprometido, pareciendo más interesante su biografía como víctima de la Guerra Civil española.
En cambio, Fco. Javier Catalán, leyendo las palabras de MARICEL MAYOR, afirma que Miguel Hernández ha alcanzado importancia en América en las últimas seis décadas, sobre todo biográficamente como cantor de la libertad y víctima de la Guerra Civil.
En la década de los treinta ya se conocía el Rayo que no cesa y obras dramáticas.
Su muerte conmoverá tanto a Hispanoamérica como a EE.UU; sin embargo, destacan Argentina, México  y Cuba.
En Argentina, Losada publica a Miguel Hernández en la década de los 60. En Cuba, se publica, en 1939 Signo sangriento por Altolaguirre en la editorial Verónica.
La mayoría de los intelectuales exiliados por la guerra marcharon a países hispanoamericanos, donde no olvidaron la labor cultural ni a sus amigos perdidos.
En cuanto a EE.UU., Maricel Mayor afirma que es menos conocido porque sólo se divulga en ambiente académico, quedando sobre todo el gusto por las Nanas de la cebolla.
Don ANDRÉS SANTANA, viendo la repercusión de nuestro poeta en Rusia, dirá que es caso opuesto al de Francia, pues en Rusia la poesía y los poetas tienen lugar privilegiado en la literatura. Por eso M. Hernández ocupa un lugar destacado, aunque sigue la trayectoria contraria que Lorca, que ya entra como gran poeta. M. Hernández entra primero como militante republicano y luego se ve que es un gran poeta. De manera que al principio se lo considera más un cronista de  guerra.
Nuestro poeta ha ocupado uno de los primeros lugares en Rusia junto a Lorca, Alberti y Machado, pero no existen publicaciones para poder ser leído. Y es que entró como gran luchador contra el franquismo. De manera que cuando desapareció éste, también lo hace  nuestro poeta en Rusia, aunque parece resurgir ahora.
Miguel Hernández viene cambiado de su viaje a la URSS. Vuelve decepcionado tras la gran ilusión con la que había partido hacia Rusia (comunista); pero se sentirá vigilado, le limitan las visitas porque deseaban que escribiera maravillas sobre la URSS en España. Él la pensaba potencia que iba a salvar a España; sin embargo, resultó ser un país aún más pobre. No podía ser opción.
Don MAHMUD SOBH hace referencia a la influencia de la literatura andalucí en el grupo del 27; pero Miguel Hernández, aunque se codeaba con éste, no pertenecía a dicho grupo.
Este ponente compartió tertulia con Gerardo Diego en el Café Gijón. Preguntó al poeta español que quién era el mejor poeta de la Generación del 27. La respuesta fue la siguiente: <<Todos éramos buenos poetas, pero el genial era Lorca>>. Mahmud Sobh realizó la misma pregunta al antologista de la Generación del 36, que contestó lo que sigue: <<todos somos grandes poetas, pero el genial fue Miguel Hernández>>.
Mahmud nos confesó que creía que M. Hernández no era conocido en el mundo árabe  hasta que èl hizo traducción antológica en 1972, pero estaba equivocado.
Además, se aventura a decir que las Nanas de la cebolla es poema muy arábigo, puesto que en el mundo árabe se comen cebollas, mientras que en Valencia  y en la parte superior de España son ajos.
Su intervención concluye con un canto del Corán sobre el olivo, diciendo que no es ni occidental ni oriental, sino luz sobre luz.
  
La próxima entrada sobre Miguel Hernández se dedicará a su relación con las vanguardias.


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lunes, 30 de enero de 2012

SETENTA AÑOS DE LA MUERTE DE MIGUEL HERNÁNDEZ. PARTE V



C
ontinuando con la descripción del II Congreso de Miguel Hernández, vamos a tratar hoy dos comunicaciones: en una se vincula al poeta con María Zambrano (discípula de Ortega y Gasset y quien llevó la filosofía de éste a la otra orilla, siendo base de importantes pensadores); en la otra se hace referencia a la figura de la madre en las obras de Miguel Hernández.

De izquierda a derecha y en pie, Miguel Hernández, Leopoldo Panero, Luis Rosales,
Antonio Espina, Luis Felipe Vivancos, J.F. Montesinos, Arturo Serrano Plaja, Pablo Neruda
 y Juan Panero. Sentados están, Pedro Salinas, María Zambrano, Enrique Díez-Canedo,
Concha Albornoz, Vicente Aleixandre, Delia del Carril y José Bergamín. Gerardo Diego, en el suelo.
Una comunicación interesante fue en la que se relacionó a Miguel Hernández con María Zambrano, hablándose del poema “Morada amarilla” y de un artículo de Zambrano, “Presencia de Miguel Hernández”, publicado en El País.
La pensadora coincide con el poeta en misiones culturales. El artículo hace referencia a la visita de Hernández a las tertulias de Zambrano, quien piensa que aquel hombre posee una presencia conmovedora. Además hace referencia al rechazo que provocaba en Lorca aquel muchacho.
También afirma Zambrano que paseaban por la casa de campo unidos por su sufrimiento, y pretende alejar del Miguel el mito de poeta- pastor.
Zambrano contacta por última vez con el poeta en una reunión antifascista, pero después se ve obligada a marchar.
El artículo concluye con una visión de la poesía del orihuelense como una unión nupcial del poeta con el mundo, y con  la observación del calvario pasado por Miguel Hernández al final de su vida.

La siguiente comunicación, “Madres a píe de guerra”, es un interesante acercamiento a la figura de la madre en las obras dramáticas escritas por Hernández en plena Guerra. Se trata de una figura dramática que va evolucionando y que pretende procurar tanto la generosidad como el acercamiento a la causa republicana. De manera que nuestro poeta entiende el género dramático como instrumento de fuerza revolucionaria y política, la obra como arma combativa.
Es un teatro de guerra, un teatro de urgencia que presenta la intención de crear un ambiente que procure la participación de un ejército popular en la guerra.
La madre se configura como un personaje complejo que evoluciona en actitudes contradictorias a lo largo de las obras. Así, en las primeras obras las dos madres dependen de dos facetas de la conducta: una colectiva (salvar España); otra individual (salvar al hijo) el grupo de deslenguadas forma un colectivo de madres individualistas, porque cada una quiere salvar a su hijo, no ya España.
En Pastor de madre se presenta un grupo de madres (un grupo coral) y una madre enloquecida, apareciendo la misma contraposición que se daba en los dramas anteriores. De manera que son variaciones sobre un mismo tema, explorando el efecto de un mismo tema en distintas situaciones y ambientes a fin de tocar la fibra sensible del público. Se pretende que quede la idea de sacrificio.


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viernes, 27 de enero de 2012

SETENTA AÑOS DE LA MUERTE DE MIGUEL HERNÁNDEZ. PARTE IV.



Miguel Hernández.
Tras la conferencia “imágenes para un poeta”, la siguiente intervención fue la de don ODÓN BETANZOS, a quien apenas se le oía. Sin embargo, quedan algunas ideas interesantes sobre la simbología que emplea Miguel Hernández. La mayoría de los símbolos (cárcel, hoyo, espada, toro) giran en torno a la obsesión de la muerte y la idea de angustia. De manera que todo consiste en un vivir sin vivir, ya que todo está rodeado por la muerte.

            A esta conferencia la seguían las comunicaciones. Como eran tantas, se hicieron grupos. Asistí a las dadas en el aula doce. El tiempo era poco, y había retraso; de manera que los ponentes leían demasiado rápido para que se asentaran las ideas. A pesar de esto, se dijeron cosas muy interesantes.

La primera comunicación hablaba sobre la lucha entre clásicos y mundo interior en Miguel Hernández, destacando su sinceridad. Aquí ha surgido la disputa de los críticos. Así que para comprobar la sinceridad de nuestro poeta hay que acudir a las cartas. Sin embargo es peligroso basarse en esto para leer la obra, pues yo poético y autor no coinciden plenamente; problema que no se  presenta con los novelistas, pues tenemos en cuenta que por un lado está el autor y por otro el narrador.
Constable.
Lo que hay que hacer es tener en cuenta los medios ideológicos y los literarios que configuran el poema. De manera que no sólo hay clasicismo (beatus ille), sino también neocatolicismo de la época en que M. Hernández participa en la revista Cruz y raya.
Así la visión rural es diferente del clasicismo, pues el poema expresa una visión católica, donde el campo representa la virtud divina; mientras que la ciudad, lo artificioso del hombre. Esto no aparece en el tópico clásico, pero sí en Sijé  y en la revista El Gallo crisis.
Esta ideología de mundo basado en el pecado será desechada por Hernández unos meses después de la composición del poema.
Gran Vía de Madrid.
En cuanto a la base literaria, se vincula con la elección del tópico horaciano de la alabanza de la aldea frente a la ciudad. También aparece base de Fray Luis de León (<<mundano bullicio>>), suministrando el esquema fundamental del tópico. Además hay presencia de autores como Gabriel Miró, Quevedo (retirado de la corte, contesta a un médico), siendo modelo directo Gabriel Galán. Éste es un poeta natural, con visión bucólica del mundo rural, cargándola de  la ideología de clase terrateniente a la que pertenece. Poemas de uno y otro presentan paralelismos: silva extensa, estructurada en dos partes (ciudad/ campo), anáfora, ausencia de Dios, yo de regreso se sitúa en presente ciudadano, sensación de vacío, tema de la lujuria (amplificación en poema de Hernández), presencia de misma sinécdoque, concepción moral…
No son dos poemas de misma tradición, sino que el de Miguel Hernández procede del de Galán; sin embargo, la composición del orihuelense superior formalmente.

Leer el poema de Miguel Hernández: Un silbo de afirmación enla aldea

Para saber más:

http://www.miguelhernandezvirtual.es/new/files/Actas_II_Presentacion/42luisma.pdf
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