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domingo, 21 de febrero de 2016

MITOLOGÍA COREANA: CREACIÓN DEL MUNDO Y LOS SERES HUMANOS

Miruk meditando
En el inicio, la tierra y el cielo estaban unidos. Fue Miruk quien los separó y colocó columnas  de bronce en cada esquina para sostener la capa celeste. Allí colocó el sol, la luna y las estrellas. Tras tanto trabajo, se dispuso a comer, pero el arroz estaba crudo, Necesitaba fuego. Preguntó a la rana  y también al saltamontes si sabía cómo conseguirlo, pero no pudieron ayudarlo. No fue que tuvo una respuesta afirmativa hasta que inquirió al ratón. Él fue quien le enseñó a hacer fuego frotando hierro y cuarzo.

El siguiente paso era crear seres que habitaran ese mundo. Rajó dos bandejas. De la de oro, salieron los hombres; de la de plata, las mujeres. Y así surgieron los seres humanos. Pero Sokka quería su momento en ese mundo que había creado Miruk, así que lo retó. Sin embargo, siempre vencía éste. Primero en la competición sobre qué cadena se rompería antes en el mar; después, a descongelar un río; por último, en la rodilla en la que nacería una peonía. Sí, Miruk  venció en cada uno de estos retos, pero Sokka robó esta flor. Enfadado, Miruk abandonó el mundo y lo dejó en manos de Sokka, en las que todavía está. Surgió la superstición y la inmoralidad.






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domingo, 18 de agosto de 2013

MITOLOGÍA COREANA: CREACIÓN DE LA REALEZA.


Como en otras religiones –nórdica y japonesa- la coreana se basa en el árbol cósmico, pero también en una montaña cósmica.
 

El dios del cielo encargó a su hijo el gobierno del mundo humano. Hwanung descendió a la tierra acompañado por tres mil espíritus. Desde el cielo llegó primero a la cima del Gran Monte Blanco, junto al que se situaba el árbol sagrado del sándalo. Denominó al lugar Ciudad Sagrada. Después, con la ayuda del señor de la lluvia, el del viento y el de las nubes, enseñó a los seres humanos los secretos de la agricultura, la medicina así como la diferencia entre el bien y el mal. Había llegado la cultura a la tierra.

Eso provocó el deseo de un tigre y un oso de hacerse humanos. De modo que insistían a Hwanung para ello. Al fin, éste les dio un remedio para conseguir la transformación anhelada: les entregó un poco de artemisa sagrada y veinte dientes de ajo. Además les indicó que debían tomárselas, estar cien días ocultos de la luz del sol y ayunar tres veces durante siete días. Siguiendo las pautas del señor, el oso se transformó en una mujer, pero el tigre fue incapaz de ayunar y vio frustrado su deseo de ser humano.

Sin embargo, nadie se casaría con la mujer oso. Por eso, todos los días, iba al árbol sagrado a pedir un hijo. Oyendo las súplicas, Hwanung se transformó y descendió para engendrar con ella un vástago: el príncipe Tan´gun, señor del árbol del sándalo. Él creó Choson, país cuya capital sería P´yongyang.


Y así se explica el inicio de la casa real coreana.


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