Mostrando entradas con la etiqueta Mitología celta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mitología celta. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de diciembre de 2015

MITOLOGÍA CELTA: DIARMAID Y GRAINNE



Aunque ya anciano, Finn Mac Cool, jefe de la Fianna, decidió volverse a casar. Para ello, escogió a una preciosa joven, Grainne, la hija de Cormac Airt, rey de Tara. Pero ninguno de los dos hombres había contado con el hecho de que la muchacha no quisiera casarse con un hombre viejo. En ple, no festín nupcial, un apuesto guerrero, Diarnaid, llamó la atención de Grainne. Ésta, empleando una poción adormecedora, durmió a todos los asistentes menos al guerrero, a quien pidió que la llevara lejos de ese lugar. Sin embargo, Diarnaid era leal a Finn. Se negó categóricamente…al menos hasta que la muchacha puso en tela de juicio su virilidad y él terminó por aceptar.

Al rato, Finn despertó y se dio cuenta de quiénes faltaban en el convite. La ira enrojeció su rostro anciano. Ordenó que se los persiguiera, sin tregua, con unos mastines. Los huidizos jóvenes, apenas podían comer y dormir, y solamente gracias a la magia del padrino de Diarnaid, que les ofreció una capa de invisibilidad.

Ilustración de Ivonne Gilber

La persecución duró dieciséis años hasta que Finn accedió a concluirla si Diarmaid no hacía acto de presencia junto a Grainne. La pareja fue feliz durante unos años, sin saber que Finn seguía odiando al guerrero. Un día lo invitó a una cacería del  Jabalí de Boann Gulban, el hermano encantado de Diarmaid. Y como afirmaba la profecía, el guerrero fue mortalmente herido por el animal. Su única posibilidad de sobrevivir se hallaba en los conocimientos mágicos de Finn, que podía recuperar a los guerreros con el simple gesto de dar agua con sus manos. Dos veces se le cayó el agua de las manos de  camino de la fuente al lugar donde se encontraba agonizante Diarmaid. Cuando, a la tercera, llegó con el agua, era ya demasiado tarde. El guerrero había muerto.


Si te gusta la entrada, suscríbete a El ballet de las palabras: el blog cultural. by Email
Leer más...

domingo, 19 de abril de 2015

MITOLOGÍA CELTA: ALGUNOS DIOSES.






Epona
Hoy nos remontamos a la mitología celta para recordar, brevemente, algunos de sus dioses.


Comencemos con Epona (gran madre). Era la divinidad más relevante de los celtas del continente europeo. Se la representaba a caballo con la compañía de un pájaro, un perro y un potro.
Cernunnos
Fue la única divinidad celta asimilada por los romanos, cuya caballería la veneraba en establos. Se la vinculaba con la fertilidad y el matrimonio. Cuando llegó a Gran Bretaña, llevada por las tropas romanas, los celtas la acogieron, pero la combinaron con Macha y Rhiannon.


Cernunnos (el cornudo) resultó uno de los dioses más importantes, pues era el señor de los animales, agricultura y el inframundo. Se lo representaba con cuerpo de hombre y cornamenta de ciervo. Sostiene en una mano una serpiente; en la otra, un torques. Curiosamente, presenta una pose semejante a la de Buda. Sin embargo, para los cristianos fue figura vinculada al demonio.


Lugh
Lugh (el que brilla) era la divinidad relacionada con el sol y el cielo, con la luz. Para los celtas irlandeses Lleu (el brillante de la mano hábil). Se lo consideraba el maestro de todos los oficios
artesanales. Recuerda, por tanto, a una versión celta de Mercurio, lo que es justo lo que afirmaba César. Este dios modificó el concepto primitivo, llevando el orden y el conocimiento, así como acumulando numerosas habilidades. Y esto acercó a la religión celta al monoteísmo. Es posible que esto lo convirtiera en el padre del gran héroe Ulster.


Dagda
Dagda (el dios bueno) tenía como atributos un caldero mágico y un garrote con ruedas. El primero podía alimentar a cualquiera; el segundo, resucitar a los muertos. Controlaba las tormentas y el clima, con lo que se lo vinculaba con las cosechas, el sol y con la guerra.


Sin embargo, era Morigan  la gran diosa de la guerra. Era capaz de profetizar y de cambiar de forma, especialmente la de cuervo. Insuflaba la bravura a los guerreros y hurgaba en los cadáveres de los enemigos. Pero no sólo se vinculaba con la muerte, sino también con un gran atractivo sexual. Se considera que pudo ser el modelo de la figura de Morga Le Fay en la leyenda artúrica.




Si te gusta la entrada, suscríbete a El ballet de las palabras: el blog cultural. by Email
Leer más...

domingo, 7 de diciembre de 2014

MITOLOGÍA CELTA: HIJOS DE MIL


En otro artículo se explicó que poco se sabe en realidad de las creencias celtas, pues han llegado por mediadores de la cristiandad medieval. De manera que se centran en las invasiones.
Amergin

En esta ocasión nos centraremos en la cuarta invasión de Irlanda. Aunque suele considerarse que procedía de lo que ahora es España, en realidad, esto se debe a que los medievales cristianos no supieron cómo traducirlo y lo vincularon con la Península Ibérica.  Sea como fuere, la realidad es que en esta invasión sucede la llegada de los gaélicos a las tierras irlandesas.

Mil gobernaba en la Península Ibérica. Su hermano, que poseía grandes poderes había visto en sueños Irlanda. Decidido, había viajado hasta allí, pero fue asesinado por los Tuatha De. Al enterarse sus sobrinos –Emer, Donn y Eremon-, éstos reunieron todo lo que tenían (incluyendo sus familias) y partieron hacia Irlanda con sed de venganza.

Cuando estaban preparados para arribar en las fértiles tierras irlandesas, los druidas de los Tuatha De las hicieron desaparecer con sus artes mágicas. ¡Cuál fue la sorpresa de los navegantes cuando, en un instante, allí donde hubo verdes tierras sólo quedó mar!

Lo que los Tuatha De no sabían era que entre la tripulación de Donn había un conocedor de la magia. Amergin se dio cuenta que todo aquello sólo era un ardid arcano, por lo que avisó a Donn. Le instó a que diera tres vueltas alrededor de la invisible isla. Donn siguió el consejo y la isla recobró su visibilidad. Los Tuatha De no iban a librarse tan fácilmente. Los Hijos de Mil desembarcaron. Justo era la víspera de Beltain (1 de mayo, sagrada fiesta celta).

Fueron adentrándose en el territorio. Entonces se encontraron con tres diosas originarias del lugar: Banba, Fodla y Eriu. Necesitaban que ellas apoyaran su contienda. La última divinidad les dio la bienvenida y les aseguró que se había profetizado su llegada hacía tiempo. Pero Donn respondió de manera tan arrogante, que la diosa se enfureció. Las consecuencias serían terribles para Donn y su estirpe, pues Eriu profetizó que estarían malditos y que nunca gobernarían en Irlanda.

Los Hijos de Mil continuaron su camino y se adentraron más hasta llegar a Tara, donde vivían los esposos de las tres diosas anteriores. Eran tres reyes de los Tuatha De, quienes no vieron de buena manera que intentarán luchar por sorpresa. Les dieron a elegir entre combatir, servir a los Tuatha De o marcharse. A Donn no le faltó tiempo para inclinarse por la lucha, pero el druida lo aconsejó que se marcharan para volver a la contienda de manera abierta.

Volvieron a tomar sus embarcaciones y marcharon nueve olas de Irlanda, pero los Tuatha De querían asegurarse de que no volvieran. De nuevo, emplearon sus poderes mágicos para agitar el mar con violentas sacudidas que arrastraron los barcos de los invasores a alta mar.

Airado, Donn creyó que era una estratagema de los Tuatha De. Para comprobarlo, el druida gaélico hizo que un marinero subiera al mástil para comprobar  si por encima de él  soplaba el viento. De no ser así, la tormenta había sido originada por los enemigos.

Al certificar que los Tuatha De estaban tras este suceso, Amergin entonó un cántico con la intención de aplacar la ira de Eriu, la diosa a la que Donn había ofendido. De pronto, la tormenta cesó. Sin embargo, Donn no había aprendido que su arrogancia tenía consecuencia y volvió a caer en ella. La tormenta se reavivó aún con más violencia. Las gigantescas olas separaron su barco del resto hasta que lo hundieron con toda la tripulación. Todos menos Amergin.

El resto de los navíos llegaron a la costa, donde el druida volvió a entonar un cántico para, de arte mágica, hacer dueños de la tierra a los Hijos de Mil.


Aún así tuvieron que luchar hasta que ambas partes decidieron pactar. Dividieron el país: los Hijos de Mil gobernarían sobre la superficie; los Tuatha De,  en el interior de la tierra, en los montículos que después habitarían las hadas.


Si te gusta la entrada, suscríbete a El ballet de las palabras: el blog cultural. by Email
Leer más...

domingo, 11 de mayo de 2014

MITOLOGÍA CELTA: SALMÓN DEL CONOCIMIENTO.


Durante siete años, el bardo Finneces pescaba a las orillas del Boyne. Había oído que en sus aguas nadaba el salmón del conocimiento. Quien lo comiera, recibiría el don de la sabiduría y se lo llamaría Finn.

Un día, un muchacho llamado Demna pidió ser su pupilo. Poco después lograron pescar al pez, Fintar. Finneces se lo entregó al joven  a fin de que lo cocinase, pero le indicó que  bajo ningún concepto lo probase.

Sin embargo, Finneces no sabía que Demna era un apodo que ocultaba a Finn mac Cool (quien sería, más adelante, un valeroso guerrero). Mientras cocinaba, se quemó un dedo y lo chupó para aliviar el dolor. Sin ser su intención, acababa de probar el salmón, que le transmitió su conocimiento.


Cuando Finneces se enteró, se enfureció. ¡Había pasado siete años esperando pescar ese salmón para que ese mocoso se hiciera con sus propiedades! Malhumorado, señaló a Finn que había de comerse el resto del pescado. Y, desde entonces, el muchacho pudo ver el futuro.




Si te gusta la entrada, suscríbete a El ballet de las palabras: el blog cultural. by Email
Leer más...

domingo, 23 de diciembre de 2012

MITOLOGÍA CELTA: CICLO DE INVASIONES: FORMORIANOS, CESSAIR Y PARTHOLÁN.


La supuesta carencia de lengua escrita y el secretismo en ciertos conocimientos ha provocado que parte de las creencias célticas no hayan perdurado. Quiero decir que la sabiduría pasaba de boca en boca y que algunos conocimientos se destinaba sólo a los iniciados. Hemos de tener en cuenta que los pueblos celtas (que no se denominaron así a sí mismos, es nomenclatura griega) fueron poderosos guerreros que se extendieron por casi toda Europa. Al ser una cultura oral ya desde, al menos, X a C, su sabiduría fue perdiéndose. Se comenzó a escribir por otras civilizaciones. Así, en la Edad Media, los cristianos pusieron por escrito –en latín- algunas de sus historias. Sin embargo, no plasmaron temas universales como son la creación de mundo y del hombre –tal vez por evitar problemas conceptuales con su propia religión-, sino que comienzan la narración con los ciclos de invasiones que produjeron Irlanda.

De todos modos, por los relatos que perduran aún hoy, parece ser que los celtas no tenían concepto de principio y fin. Para ellos todo estaba contenido en un huevo que una enorme serpiente había puesto. En un momento dado, sale todo y se conforma el universo.

Así que los conocimientos que tenemos de los celtas no son completos y además resulta desorganizado.

De todos modos, suele comenzarse por el ciclo de invasiones, estructurada en seis: los reinados de los formaré, Partholán, Nemed, los fir –bolg, los tuatha de Danann y los milesios.

El primer conocimiento sobre este ciclo de invasiones es que tras el Diluvio, los formorianos y la tribu de la Reina –Maga Cessair (para algunos Circe) habitaron una isla denominada Erín. Los primeros era un grupo de gigantes deformes y malvados (“los que habitan debajo del agua”). Los segundos perecieron, no se sabe muy bien por qué. Para algunos realmente murieron porque el diluvio se dio al llegar a la isla; otros consideran que fue a manos de los violentos formorianos; otros piensan que se debió a una epidemia.

Pasaron años, en los que los formorianos fueron los dueños de la isla. Sin embargo, llegó Partholán  con una serie de compañeros desde  mag mar, un país misterioso que para los escribas cristianos no tenía traducción y decidieron vincularlo con Hispania.

Partholán, junto a sus hijos, fue elevando las llanuras. ¿Una orogenia? ¿Tierra que fueron descubriendo? Uno de sus hijos murió. Cuando se cavaba su fosa surgió una fuente de tal magnitud que se convirtió en lago, al que se denominó Loch Rudraige. Pero, además, tuvo que enfrentarse a los demoniacos formorianos, a los que derrotó.

Sin embargo, a pesar de que el pueblo de Partholán se extendió por la isla durante trescientos años, en la celebración de su llegada el día uno de mayo (Beltayne, día en honor a la muerte) se extendió una terrible epidemia (¿la peste?) que acabó con todos ellos.

Suele equipararse esta raza con la Edad de Plata de la mitología griega, considerando que su mayor característica es la estupidez.

Más adelante seguiré relatando más sobre los ciclos de invasiones.

Leer más...