Y España está en el patíbulo. ¿Por qué? Porque se les ha ocurrido a los corruptos que nos arruinan - que cierran centros educativos; que dejan a niños apelotonados en clase; que eliminan puestos docentes, sanitarios, servicios sociales y de todo tipo mientras cobran sobresueldos y se reparten sobres; que van eliminando los subsidios; que van provocando la pobreza de familias que se suponían de clase media; que desahucian a los ciudadanos por los crímenes de los bancos y las grandes empresas privadas con la que tanto tienen que ver los políticos actuales; que roban el dinero público, nuestro dinero, para sus empresas privadas o las de aquellos con los que han hecho tratos...- enriquecerse a costa de una actividad que ya se ha demostrado que produce más deudas que beneficios: las olimpiadas. Un espejismo para los incautos que todavía se dejan engañar por estos corruptos que buscan siempre su propio beneficio a costa del ciudadano que se supone que han de cuidar y proteger. Un engaño, un juego de manos para entretener a la masa mientras la atracan y la arruinan.
En un momento de crisis, en el que se supone que no hay dinero para lo básico -educación, sanidad y servicios sociales, aunque todos sabemos que ese dinero lo han sustraído para otros asuntos inmorales- y se han bajado una barbaridad los presupuestos dedicados a ello ¿vamos a endeudarnos más con unas olimpiadas? ¿Somos imbéciles?
Centros deportivos cerrados, privatizados o convertidos en campo de golf; deportistas sin cobrar; deportistas sin las subvenciones para participar en las olimpiadas; deportistas que no tienen dinero para los viajes ni para el material que necesitan en las diferentes competiciones. Pero nos dejamos engatusar por unas olimpiadas.
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| Ilustración de Hugo Martínez |
Ciudades que se han dado cuenta de la ruina que produciría ser la sede olímpica en tales circunstancias y han sido lo suficiente inteligentes para dar marcha atrás. Mas España siempre se ha dejado engañar por los maliciosos, los mismos que la han metido en la crisis -que se nos olvida pronto-, con sus trucos para mantener entretenida a la plebe mientras se hartan de desvalijarla. Emplear dinero público -sustraído de los presupuestos de educación, sanidad , servicios sociales, de nuestros propios impuestos- y préstamos de los bancos para realizar las infraestructuras olímpicas que, a pesar de estar construidas gracias a nuestro dinero -ese que han quitado de la educación y salud de nuestros hijos- acabarán en manos de empresas privadas que no tendrán que cubrir las deudas, pues éste "honor" será de la ciudadanía, de cada uno de nosotros. Familias sin poder llegar a fin de mes, sin capacidad de alimentar a sus hijos (dando unas cifras asombrosas de pobreza infantil), en paro y desahuciadas que tendrán que pagar no sólo la deuda de la crisis de los bancos sino también la de unas olimpiadas que no venían a cuento mientras grandes empresas se han hecho con terrenos e instalaciones públicos para propio beneficio.
Y, ahora, a pesar del tremendo ridículo de Ana Botella- que llegó a la alcaldía de manera irregular-, estamos muy cerca del desastre mientras el populacho aplaude el fraude sin darse cuenta de que lo es. Esa es la marca España.
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