El blog cultural (literatura, sociedad, aniversarios, curiosidades)de una docente que busca el ciudadano inteligente y cívico que no pueda ser manipulado ni engañado. Formemos ciudadanos de bien (ideal del XVIII).
La obra se ha puesto en boga gracias a la conseguida serie (los diálogos no tienen desperdicio) de la HBO Juego de Tronos, que en España se puede ver los lunes a las 22:00 en Canal +.
El jueves 28 de junio, a las 20:30, Fernando López nos deleitará con su poesía en el Café Despertar de Madrid (Calle Torrecilla del Leal, 18, Metro Antón Martín).
Desde Discursiones se nos invita a comprobar si reaccionamos de manera idiota ante las situaciones. ¿Se atreve a hacer este test? Descubra si es un perfecto imbécil.
La falta de alimento junto a la sequía ataca en Senegal a 800.000 personas. se prevé que aumenten los casos de desnutrición severa en Sahel llegando a 1.000.000 y en torno a 3.000.000 de desnutrición aguda moderada entre los niños más pequeños.
Además se mezcla arte (danza, pintura, música...) y civismo para luchar contra el hambre en MulaFest que se dará el mes de julio entre los días 11 al 15 en IFEMA.
Mañana termina el plazo para presentar nuestras propuestas al concurso del festival MulaFest centrado en luchar contra el hambre.
Al participar, se puede ganar una entrada doble de un día ,eligiendo la jornada que más interese.
Envíe sus proyectos a esta dirección: misdatos@accioncontraelhambre.org.
Tremendo el texto que os traigo hoy de Fernando López en Buenas Noches, Nueva Orleans. Os dejo el enlace a Espirometrías patrióticas, donde este poeta nos vuelve a sacar una sonrisa por su manera de analizar la actualidad.
El temido “rescate”
ha llegado ocultando intereses privados. Y lo ha hecho a escondidas, como hace
todo este gobierno, mientras la gran mayoría es hipnotizada –porque se deja- por
el fútbol, el tenis y la fórmula 1. Y todo aderezado con mentiras y carencia del
civismo que da el razocinio.
En
definitiva, a pesar de tener el ejemplo claro de Islandia como el buen camino a
tomar, nos hemos dejado engañar por una camarilla de gente a la que importamos
bien poco (aunque luego agarren el argumento manido del patriotismo y sandeces
por el estilo) y que se centra sólo en coger lo que pueden para evitar hundirse en el
agujero privado que han cavado durante años –a pesar de que echen la culpa
hasta al gato del vecino-. Coger no
es la palabra acertada, más bien ROBAR.
Me explico: consiguen que Europa suelte dinero a España (Fondo de
Reestructuración Ordenada Bancaria, es decir, al Estado y no a los bancos). Aquí
empieza el crimen en su mayor magnitud: el Gobierno –Rajoy- regala ese dinero (100.000
millones, tras la entrega de los 23.500 millones procedentes de diferente entes públicos) a sus amiguitos. Se nos olvida algo…ah, sí. Esa millonada no es un
donativo del Fondo de Rescate Europeo; es un préstamo cargado de intereses. Como
ese dinero se entrega al Estado español (a todos nosotros, aunque no hayamos
visto ni una monedita de un céntimo), si los bancos –verdaderos beneficiados-
huyen con él, no se les puede pedir cuentas, ya que, oficialmente, no va
dirigidos a ellos. ¿Quiénes son los bobos que van a verse obligados a pagar con
sus órganos si es preciso? Ha acertado usted: todos los ciudadanos que forman las clases obreras (muchos a los
que debemos que estos caraduras hayan vuelto a robarnos). Pues sí, cada uno de
nosotros se va a ver obligado a pagar mediante subidas de impuestos (no se crea
que a las grandes fortunas; no me haga usted reír), más salvajes recortes que
atentan contra los derechos humanos (y que no hemos defendido como unidad;
vergüenza debería darnos)…
Y el grave
problema está en que ya nos han ahogado tanto que, aunque nos pongan bocabajo,
no va a salir ningún mísero céntimo de nuestros bolsillos. Consecuencia: que
vamos a estar tan endeudados como lo están en África. Los pocos beneficios que
tengamos verán como destino ir a las manos de los prestamistas; nosotros…a
morirnos de hambre. Me refiero, claro está, a la gran masa obrera mientras
otros cínicos se gastan nuestro dinero y el de Europa. Ese dinero que servía
para que tuviéramos, todos, acceso a SANIDAD, a la EDUCACIÓN y OTROS
SERVICIOS SOCIALES de ciudadanías avanzadas, lejos de las dictatoriales y
propias del Antiguo Régimen.
Espero que no
piense que estoy exagerando, pues ya tenemos un claro ejemplo en Grecia, mal
sendero que hemos tomado – a pesar de todos los avisos y aspavientos de los
intelectuales- nosotros por dejar hacer
a los mismos miserables que han provocado su crisis y que nos la han vendido
como nuestra. Ya lo he indicado otras veces: en el fondo, los culpables somos
nosotros por permitir que nos manipules, roben y lleven a la ruina. Pero esta
es la consecuencia de siglos de estupidez en la que el obrero baila el agua
al poderoso y se alegran de verlos con sus cochazos, mansiones y joyas imaginándose
que es él mismo, a pesar de que se está muriendo de hambre a causa de esos
ladrones.
Ya lo decían
los alumbrados del Siglo de Oro, los ilustrados de XVIII, los realistas, los
noventayochistas, los novecentistas y el Grupo del 27 (vamos, los
intelectuales): la educación es la base para eliminar los vicios y la idiotez
de la masa a fin de convertirla en una
verdadera sociedad compuesta por individuos capaces de reflexionar por sí
mismos, pero ser conscientes de formar una gran familia a la que le pertenecen
todos los servicios públicos. Y eso no lo tenemos en España. Durante siglos se
han encargado de evitar esta situación los nobles, los terratenientes, los
patrones, los dictadores y los empresarios (se habrá dado cuenta que son lo
mismo con diferente nombre, dependiendo de la época). Bastará algunos ejemplos
que se van repitiendo en esta estúpida sociedad nuestra que vilipendia a los
intelectuales y diviniza a los tiranos: en el siglo XVIII nos encontramos con
los ilustrados que pretenden mejorar el país. ¿Cómo lo paga el pueblo? Quemando
sus bienes (incluidos los libros), maltratándolos y obligándolos a salir de
España, porque adoraban a su rey Fernando VII, el mismo que ordenó fusilar a
los intelectuales que quedaban en el reino y llevó a la ruina al pueblo que lo
vitoreaba. Recordemos cómo el Gobierno de la Restauración engañó a
los ciudadanos haciéndoles creer que EEUU no era rival para a España (esto me
recuerda mucho a la propaganda que se está haciendo del equipo español de fútbol,
que, los pobres, está quedando en ridículo para los que no están cegados). ¿Qué
pasó? Lo que tenía que ocurrir, nos dieron la paliza que nos merecíamos por imbéciles.
Lo peor es que el pueblo –tan engañado- se sorprendió que vencieran a la Gran y Poderosa España arruinada como
estaba. Y no olvidemos una guerra civil surgida justamente por el miedo de los
tradicionalmente poderosos a que los intelectuales siguieran abriendo los ojos
al pueblo. Todo acabó en una dictadura que volvió a retrasar a un país que había
conseguido evolucionar en unos años.
Me entristece
y me enfada esta situación por varios motivos: porque nuestra falta de unidad y
de empatía han provocado que dejemos hacer a unos miserables; porque las clases
obreras se dejan manipular por los que las maltratan; porque desdeñamos la
educación, los valores y la inteligencia que hacen prosperar a una sociedad; porque
nos dejamos “entretener” con la estrategia más antigua del despiste (fútbol, fórmula
1, etc); porque nos llevan avisando décadas los intelectuales y nos tapamos los
oídos.
Islandia nos
dejó claro el camino desde finales de la década pasada, pero nosotros nos
comportamos como tontos. Si de verdad queremos salvarnos, las cosas son más fáciles
de lo que parece: apaguemos la televisión, unámonos para defender a cualquiera de
nuestro grupo (mineros, educadores, médicos, familias, pensionistas…), hagamos bajar
a los ladrones de su estrado (llevémoslos a juicio y hagámosles devolver hasta
el último céntimo) y alcemos a los verdaderos intelectuales, únicos que pueden
conducirnos por buen camino.
La púrpura es un crustáceo mediterráneo muy apreciado por el Imperio Romano. Resultaba un producto extremadamente caro, pues se necesitaban miles de estos seres para sacar un poco de color.
Cualquier alto cargo que se preciara lo adquiría por una cuantiosa suma de monedas y se paseaba altivo con su prenda. El problema era el mal olor que producía, pues para que el pigmento se asentara se empapaba en orina.
John Ronald
Revel Tolkien nace el 3 de enero de 1892 en Bloemfontein, Sudáfrica.
Tres años más
tarde, al morir su padre, Mabel Tolkien regresa a Inglaterra con sus hijos.
En 1900,
Tolkien comienza sus estudios en King Edward´s Grammar School, pero cinco años
más tarde su madre fallece. De modo que los huérfanos quedan al cuidado de su
tía en Birmingham.
En 1908 entra
en Oxford, donde obtiene Honores Moderations en 1913. un año más tarde se
promete con su novia de la infancia, Edith Bratt. Nos encontramos en el inicio
de la I Guerra
Mundial.
En 1915 se
licencia con honores en Lengua y Literatura inglesas, mas es destinado a formar
parte de los Fusileros de Lancashire. Antes de marcharse a Francia, a la
guerra, se casa con Edith Bratt. Una granada lo hiere, por lo que vuelve a
Inglaterra. Sin embargo, aprovecha su convalecencia para escribir El Silmarillion. Además nace su primer
hijo.
En 1918
asciende a teniente y viaja a Staffordshire, donde lo destinan. Allí está
cuando llega la noticia del fin de la lucha, de modo que vuelve con su familia.
En Oxford forma parte sel equipo que prepara el New English Dictionary y
trabaja como tutor.
Llega 1920,
momento en que, además de nacer su segundo hijo, es nombrado lector de lengua
inglesa en la Universidad
de Leeds, donde se convertirá en profesor cuatro años más tarde, cuando nace su
tercer hijo.
En 1939, da
otra conferencia: Cuento de hadas,
donde explica las intenciones y fuentes de sus propias narraciones. La
II Guerra Mundial lo hace trabajar con más
ahínco en esa obra. Al terminar ésta, Tolkien es elegido como Mentor Profesor
de Lengua y Literatura inglesas en Oxford. Durante la guerra formó parte del
círculo literario en el que participa C.S. Lewis y Charles Williams.
Dos años
después de terminar la lucha (1947) envía una prueba de su obra a los editores,
que la publican en 1954 (volumen I y II) y 1955 (volumen III). Antes sale a la
luz Egidio, el granjero de Ham.
En 1959, se jubila,
dedicando su tiempo a la literatura.
En 1972, tras
la muerte de su esposa, vuelve a Oxford (se habían mudado en 1968 a Poole). En esa fecha la Reina le entrega la cruz del
Imperio Británico.
El 2 de
septiembre, a los ochenta y un años, J.R.R Tolkien muere.
El Silmarillion se publicará
póstumamente en 1977.
Su especialización
en Literatura inglesa medieval y mitos y lenguas de las antiguas culturas
escandinava, céltica y teutónica le sirvió como inspiración (a veces algo más
que eso) para su obra posterior.
Así en El Hobbit se percibe la influencia del
cuento medieval artúrico con la viveza de la mitología nórdica. Eso le brindó
tal éxito que lo impulsó a hacer la secuela, que granjeo más afecto por los
lectores. Suele interpretarse como una reacción contra la industrialización que
suponía una gran amenaza para los valores humano.
a sátira es el arma más eficaz contra el poder:
el poder no soporta el humor, ni siquiera los gobernantes que se llaman
democráticos, porque la risa libera al hombre de sus miedos.
El hinduismo es una religión compleja y filosófica que surge de la agrupación de varias tradiciones –tal vez a ello se deba su actitud tolerante con el resto de pensamientos-. De este modo, de una treintena de divinidades se pasó a agruparlos en tres: Brama, Visnú y Siva (después a cinco). Su idea básica es la transmigración: el continuo renacer en una sucesión de vidas hasta que se alcance el conocimiento. Éste toma como punto la creencia en un mundo cíclico en el que el orden surge del caos, que vuelve a ser destruido. Importante para alcanzar el conocimiento resulta la idea de que las cosas no son lo que parecen. Así que nuestra realidad es, en cierto modo, ilusoria.
Como indicábamos al principio, el hinduismo presenta una riqueza de pensamiento que se ha conservado en sánscrito en las Puranas (que sustituyeron Mahabharata y Ramayana). Especialmente se recuerda en alta voz, aprendiéndose los melódicos versos, llegando a estar muy presentes en la mente de esta cultura.
Para el hinduismo, el origen del mundo no surge por la creación, sino que se debe a la ordenación y estructuración. Entonces, se hace patente que el orden surge del caos. La estructuración del mundo se debe a una serie de sacrificios. De este modo, Viswakarma (“el hacedor de todo”) celebra el primer sacrificio: el de la creación. El ser primigenio Preusa es ofrecido como sacrificio. De sus miembros procede el universo (dioses, hombres, cielos, animales, etc.). Estas ideas aparecen en los textos más antiguos de la India (1000 a. C., aunque existen investigadores que consideran que son mucho anteriores a esta fecha tradicional): los himnos védicos, cuatro colecciones de transmisión oral, pues resultan demasiado sagradas para ser escritas.
Tras estos himnos, se alude al huevo del mundo flotando en las aguas del caos. De aquí surge la primera divinidad, que ordena el mundo. Prajapati (“el señor de la progenie”) crea hijos mediante su ascetismo. De esta forma surge Alba, cuya belleza provoca que su padre desee yacer con ella. Asustada, Alba se transforma en cierva con la intención de evitar el incesto, pero Prajapati se convierte en ciervo y toma a su hija. Así surgen los hombres.
En otra versión se indica que Prajapati se une a Alba bajo la forma de distintos animales, de modo que van surgiendo las diferentes especies.